Ourense captó más de 3.000 personas de otras provincias desde el covid

CRECIMIENTO POBLACIONAL

Emigrantes jubilados que vuelven a su lugar de origen y jóvenes llegados tras superar una oposición o algún proceso de selección profesional son el grueso de los nuevos habitantes. Después de Pontevedra, con más de 1.200 llegados en el 2024, Madrid es la provincia de la que más gente llega (701)

Colas en el registro municipal de Ourense
Colas en el registro municipal de Ourense | Miguel Ángel

La provincia lleva toda esta década con un ininterrumpido saldo positivo en cuanto a la migración interprovincial. Entre el 2020 y el 2024, Ourense ganó 3.000 personas llegadas de otras provincias de España, lo que contrasta radicalmente con los datos previos a la pandemia, venciendo con creces al estigma de que es un territorio del que la gente se va en masa.

Este cambio de paradigma se visualiza perfectamente al observar los datos previos al 2020. Según los datos de variaciones residenciales del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre el 1998 y el 2019, la provincia sufrió un saldo negativo de migraciones interiores de 13.530 personas, con solo tres de esos años en positivo (2009, 2010 y 2012). El peor año de todos es el 2003, con una pérdida de 1.454 personas, mientras que el mejor sigue siendo el 2020, cuando se ganaron 1.342.

Desde dicha fecha, el saldo migratorio interprovincial es positivo en una media cercana a 450 personas. En el 2024, último año con estadísticas, llegaron de otras provincias 5.586 inmigrantes, con gran impacto de extranjeron (1.975 del total) y se fueron de Ourense a otras provincias 5.067 personas.

Este cruce de cifras consolida un saldo positivo interprovincial que ronda el medio millar de residentes netos a favor de Ourense, un crecimiento impulsado en exclusiva por la población nacional. De hecho, los últimos datos revelan una curiosa paradoja con la población foránea, ya que las cifras de los que se van son muy similares a las de los que llegan (en el 2024 ligeramente superiores, al irse 2.006 personas), confirmando su volatilidad, tanto para venir como para irse, especialmente en aquellos perfiles que no tienen raíces en Ourense.

Un perfil fundamental de las llegadas, con más de mil personas que se instalan anualmente en Ourense, es el de personas mayores de 65 años, un flujo que se corresponde directamente con emigrantes que retornan tras la jubilación. Por otro, superan también el millar de llegadas los jóvenes de entre 25 y 34 años, una franja de edad estrechamente vinculada a opositores o profesionales que son destinados a Ourense por razones laborales principalmente.

Geográficamente, el 42% de los inmigrantes internos (más de 2.300 en 2024) procede del resto de Galicia. En este tablero, el eje Ourense-Pontevedra ejerce un dominio absoluto y es que la inmensa mayoría de este flujo gallego (1.264 personas) llega desde la provincia pontevedresa. Curiosamente, el número de pontevedreses que llegan a la provincia es superior al número de ourensanos que realizan el camino contrario (1.210). Ourense también vence frente a Lugo (saldo positivo de 56 personas) y cae frente a Coruña (saldo negativo de 141 personas).

Fuera de Galicia, Madrid lidera la estadística nacional aportando 701 personas, superando el flujo directo de vecinas como A Coruña o Lugo. Le sigue de cerca Cataluña con 618 empadronamientos y Castilla y León con más de 300 (aportando la provincia de León casi la mitad de estos).

La provincia atrae a gente de todos los rincones de España. En el 2024 llegó población procedente de todas y cada una de las provincias y ciudades autónomas españolas. Un goteo constante que abarca desde los 11 empadronados llegados desde Melilla o los 4 de Ceuta, hasta el único ciudadano procedente de Soria.

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