Ourense escolta a “La Borriquilla”
DOMINGO DE RAMOS
El Domingo de Ramos en Ourense congregó a miles de fieles en torno a la procesión de “La Borriquilla” y una misa multitudinaria, destacando un mensaje de esperanza y amor por parte de monseñor Lemos.
Dice el refrán popular que “Dios aprieta, pero no ahoga”, y después de que la talla del Cristo de los Desamparados no pudiera ser la primera en salir procesionando, el tiempo otorgó una tregua a los fieles de Ourense para que el Domingo de Ramos fuese un baño de multitudes para “La Borriquilla”, talla realizada en 1960 por el escultor compostelano José Andrey que representa a Jesús de Nazaret a lomos de un burro, tal y como recogen los evangelios que llegó a la ciudad de Jerusalén durante las fechas que conmemora la Semana Santa.
“Jesús se acerca a nosotros sin escolta o coche blindado. Solo nos pide que le escoltemos alegres de corazón”
La bendición de los ramos y palmas estaba prevista para las 11:30 horas, y desde un tiempo antes los fieles empezaron a llegar y ocupar la explanada frente al edificio de la Subdelegación del Gobierno. Con puntualidad hizo entrada en ella la comitiva encabezada por Monseñor Leonardo Lemos, quien pidió en primer lugar que los más pequeños se colocaran lo más cerca posible de la talla. “Nos disponemos a rememorar la pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo. Acompañemos al Señor para que merezcamos formar parte de su resurrección y vida”, dijo Lemos antes de la bendición. El obispo añadió, a modo de reflexión, que “Jesús se acerca a nosotros no con escoltas y coches blindados, sino sobre una borriquilla. Como escolta, solo nos pide que le acompañemos alegres de corazón”.
Precedidos por los acordes del antiguo himno del reino de Galicia, las multitudes encararon la calle del Paseo, donde les esperaban más familias sentadas o subidas a los bancos, que se fueron uniendo al paso de la talla hasta alcanzar en torno a 2.000 integrantes en los jardines del Padre Feijoo.
Misa multitudinaria
El fin del recorrido fue la catedral de Ourense, donde “La Borriquilla” se situó junto al altar mayor durante la celebración de la eucaristía. El templo se llenó también durante la ceremonia, donde es tradición hacer una lectura dramatizada de la Pasión de Cristo según el evangelista Lucas, en la que participaron Jaime Vales y Carlos Barreira, dos de los diáconos recientemente ordenados.
Durante la homilía, monseñor Lemos recordó que “la cruz no es un símbolo de tortura desde que murió Jesús en ella, sino un signo de amor. Mirándola, aprendemos a amar, pues representa a un Dios que nos acepta como somos y nos sueña mejores. Mejores con nosotros mismos, con nuestras personas cercanas y con todos los demás”.
El buen tiempo se alió con los devotos de las comarcas, fieles a la tradición
Las lluvias del sábado dejaron paso a un Domingo de Ramos despejado en toda la provincia ourensana, lo que contribuyó notablemente a que las bendiciones de ramos y procesiones transcurriesen en las villas con total normalidad y gran participación.
En O Barco de Valdeorras, los pasos infantiles fueron como de costumbre la nota más destacable. En Verín, los devotos cumplieron con la tradición y partieron desde San Lázaro, mientras en Xinzo recorrieron la distancia entre la Igrexa Vella y la Nova.
Igualmente nutrida fue la asistencia a los actos celebrados en Allariz, Bande, Celanova, O Carballiño, Oímbra o Ribadavia, donde los fieles esperaron pacientemente a que los párrocos bendijeran sus ramos, un acto previo a la celebración de la Santa Misa con la que concluyó un Domingo de Ramos finalmente soleado.
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