Ourense tiene más fincas con maleza que limpias, a tres días del fin del periodo de prevención

A PARTIR DEL 1 DE JUNIO

A partir del lunes 1 de junio arrancan las inspecciones de Seaga, que darán lugar a multas de entre 100 y 100.000 euros

Un ciclista pasa junto a una parcela llena de hierba sin desbrozar situada al lado de casas en la aldea de Nogueira, situada en Nogueira de Ramuín
Un ciclista pasa junto a una parcela llena de hierba sin desbrozar situada al lado de casas en la aldea de Nogueira, situada en Nogueira de Ramuín | Martiño Pinal

A falta de tan solo tres días para que termine el límite legal de tener limpias y desbrozadas las fincas ubicadas dentro de las franjas secundarias de protección de 50 metros alrededor de los núcleos poblacionales, la situación es alarmante, con una masa forestal todavía desmesurada y con un incumplimiento de la normativa muy elevado.

A partir del próximo lunes 1 de junio, la Xunta, a través de la empresa pública de Servizos Agrarios Galegos (Seaga), arrancará las inspecciones para detectar parcelas con una vegetación desorbitada, que supongan un peligro para las aldeas en caso de incendios. A partir de ahí, los concellos notificarán y podrán proceder a multar a los responsables, y Seaga incrementará sus procedimientos para realizar ejecuciones subsidiarias en las parroquias priorizadas. En el caso de que sean necesarios estos trabajos, se le mandará factura al propietario de cerca de 4.000 euros por hectárea.

Tras la oleada de incendios que arrasó cerca de 120.000 hectáreas en la provincia el verano pasado (récord absoluto con diferencia), la Xunta apretó las tuercas, poniéndose rígida en normativas de prevención en el entorno de las aldeas y en sanciones.

Tipos de sanciones

La cuantía en sanciones coercitivas en el concello de Ourense (los demás están en torno a los mismos rangos), por haber incumplido la normativa, será de 900 euros por hectárea de superficie de parcela no gestionada, o la parte proporcional si el área fuera inferior. La cuantía mínima de 100 euros, con independencia de la superficie. Estas sanciones se impondrán cada tres meses o bien se realizará la ejecución subsidiaria.

Estas faltas pueden llegar a ser consideradas infracciones administrativas, lo que conllevaría una multa mínima de 1.000 euros en casos leves y hasta de 100.000 euros en el caso de que sea considerada infracción grave.

La entrada de la aldea de Nogueira y su tanque de agua para emergencia de incendios, en estado de abandono
La entrada de la aldea de Nogueira y su tanque de agua para emergencia de incendios, en estado de abandono | Martiño Pinal

Pero esta mayor presión administrativa y la experiencia del año pasado, con la imagen de aldeas devastadas en la retina, no ha hecho mella en los particulares. Si nos damos una vuelta por el rural de la provincia, la imagen principal sigue siendo la de fincas abandonadas sobre terrenos limpios, mientras que se observan muchos más trabajos de desbroce de lo habitual, apurando el límite legal, a la vez que las empresas de desbroce no dan más de sí ante la oleada de demanda de última hora.

Ejemplo de Nogueira

Utilizamos como ejemplo la aldea de Nogueira (Nogueira de Ramuín). Nada más llegar a sus proximidades ya sorprende el abandono de una zona de bosque de eucaliptos, lleno de “fentos”, multiplicando las posibilidades de la propagación de un incendio. La aldea se encuentra rodeada por este tipo de bosque invasivo.

Al llegar a Nogueira se aprecian más fincas sin desbrozar que limpias tanto en la franja del núcleo como dentro de él, recorriendo así una masa forestal en todo su interior. Además, el tanque de agua, ubicado a la entrada de la localidad se encuentra en un estado inutilizable, un hándicap absoluto en caso de incendio.

El interior de las aldeas, sin ninguna protección vecinal ni administrativa

La Xunta de Galicia tiene el ojo puesto en una gestión adecuada de la franja de protección alrededor de las aldeas, tal como recoge la normativa impulsada por la Administración gallega. Sin embargo, desde Seaga, empresa pública autonómica, hacen hincapié en la necesidad de atender al mismo nivel lo que sucede dentro de ellas.

Así lo confirman operarios de Seaga que trabajan estas semanas sobre el terreno, ya que la zona interior de las aldeas no entra dentro del esquema de sus responsabilidades, solo el anillo en torno a los núcleos. Esto supone un problema, aseguran, teniendo en cuenta la gran cantidad de terrenos que hay junto a las casas, y que pueden extender un fuego con mayor facilidad.

Aldea de Faramontaos, en Nogueira de Ramuín, repleta de maleza a través de todo su interior
Aldea de Faramontaos, en Nogueira de Ramuín, repleta de maleza a través de todo su interior | Martiño Pinal

Casas abandonadas

Otro apartado que fija su atención y su advertencia tiene que ver con las numerosas casas abandonadas y llenas de maleza, sobre las que tampoco hay ningún tipo de regulación para su limpieza, dejando sin protección a las viviendas vecinas. Los residentes en estas casas cercanas tampoco pueden hacer nada al respecto, al tratarse de propiedades ajenas que además presentan riesgo de derrumbe, y que en muchos casos acumulan décadas de abandono y de acumulación de silvas y hierbajos.

Al no existir normativa, Seaga no podrá entrar a hacer ejecuciones subsidiarias, aunque la aldea se encuentre en una parroquia priorizada y los concellos tampoco podrán multar a los vecinos que tengan así su terreno, dejando que este tipo de fincas solo vayan a peor, algo que se aprecia a la perfección en la aldea de Nogueira, con auténticos prados de hierbas de hasta dos metros junto a casas.

Con un breve recorrido por la aldea, se observan numerosas parcelas colindantes con viviendas -que se aprecian a simple vista no habitadas-, con una maleza desorbitada. La conexión de finca a finca las une con el monte en una línea continua, sin ningún tipo de claro que detuviese un potencial fuego desde el bosque hasta el interior de la aldea, más allá de una carretera estrecha, sobre la cual unas chispas pueden saltar con facilidad.

La superficie forestal rodea a las aldeas de la provincia
La superficie forestal rodea a las aldeas de la provincia | Martiño Pinal

La dejadez sistemática va más allá de la propagación de fincas a su suerte sino quee los tanques y depósitos de agua necesarios para los servicios antiincendios se encuentran totalmente abandonados. El de Nogueira, está rodeado por árboles, lo que no permite que baje un helicóptero en caso de urgencia.

En esta zona también se encuentran en peligro las líneas eléctricas. Los grandes cúmulos de maleza en Nogueira llegan a la altura de los cables, por lo que en caso de incendio la aldea quedaría sin luz.

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