Ourense, la meca gallega del mercado anticuario en Antiq Auria

EXPOURENSE

El mercado anticuario en Ourense, que buena parte del año sobrevive gracias a ventas minoritarias, tiene en esta ocasión su oportunidad de oro. La variedad de ofertas le permite oxigenarse y llegar a un público cada vez más exigente y diverso.

Publicado: 29 nov 2025 - 05:10 Actualizado: 01 dic 2025 - 13:34
IX Edición de Antiq Auria, más de un centenar de personas acudió durante la primera hora.
IX Edición de Antiq Auria, más de un centenar de personas acudió durante la primera hora.

Este viernes se inauguró en Expourense, la IX edición de Antiq Auria, confirmada como la mayor feria de antigüedades de Galicia.

Si sumáramos hacia atrás la edad de cada uno de los objetos a la vista del público, probablemente abriríamos los ojos en la Edad del Bronce. Relojes, básculas, utensilios de cocina, jarrones de porcelana, libros, instrumentales médicos, máscaras rituales, aperos de labranza, abanicos, máquinas de escribir, molinillos de café, cámaras fotográficas, teléfonos de discar, motocicletas, estampas de santos, vinilos; todo este muestrario podría servir para la reconstrucción de los últimos trescientos años de historia universal.

Expositores de Ourense, Portugal, Bélgica, Francia y Suiza aportaron una oferta variada de bienes coleccionables difíciles de apreciar en otro recinto que carezca de esta confluencia europea, pero a la vez multicultural.

“La riqueza de toda esta oferta confirma a Ourense como el mercado de antigüedades más importante de Galicia y un referente de peso dentro de España. Tenemos expositores que han venido desde Lugo, Pontevedra y Asturias, así como de otras comunidades hasta donde ha llegado el eco del evento. Esto significa que estamos alcanzando una mayor capacidad organizativa y una oferta amplia de carácter internacional”, comentó Gerado Román, presidente de la Asociación Memoria Antiga, una de las entidades organizadoras del evento.

Los precios y el público

Una máscara ritual proveniente de Angola, elaborada a finales del siglo XIX, ronda los 300 euros, un jarrón de porcelana birmana de 1780 puede alcanzar un costo aproximado de 500 euros, pero igualmente puede comprarse un teléfono de los años 30, por 40 euros, un disco de vinilo de 1975 por 30 euros, un álbum de fotos tomadas en Gabón por un explorador francés en 1948, por 150 euros; se trata de una oferta diversa que varía en función de la rareza de cada objeto.

“Viene gente buscando un vinilo específico, una play de los 90, un tipo de juguete fabricado en los 80, una cámara analógica para hacer fotos con revelado tradicional”, afirma Celso, anticuario procedente de Asturias.

De este modo Antiq Auria se convierte en una ocasión para expandir los umbrales de la curiosidad y bucear en las profundidades del pasado. Entre más del centenar de visitantes que arribaron a Expourense en la primera hora, se atisbaban entre frases sueltas, las palabras, “Navidad”, “cumpleaños” y “Reyes”, corroborándose entre los objetos más vendidos, cromos, juguetes, colecciones de gaseosas, y piezas de porcelana oriental.

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