Ourense registra más de 800 nuevos casos de alzhéimer cada año

SALUD DE MAYORES

Los especialistas consideran clave adelantar lo máximo posible el diagnóstico para conservar la autonomía más tiempo

Un grupo de pacientes de alzhéimer efectúa un taller de memoria en Afaor.
Un grupo de pacientes de alzhéimer efectúa un taller de memoria en Afaor. | Xesús Fariñas

En Ourense, vivir más años trae consigo el reto de conservar la autonomía durante más tiempo. El alzhéimer amenaza ese horizonte para miles de familias: la neuróloga del CHUO responsable de la consulta monográfica de deterioro cognitivo del hospital, Rosa Rodríguez, estima que la provincia suma más de 800 nuevos casos anuales (unos dos casos al día) y sitúa en alrededor de 8.000 las personas afectadas. Con motivo del Día Mundial de esta enfermedad, conmemorado ayer, los especialistas insisten en la importancia de reconocerla y atenderla cuanto antes.

La estructura demográfica de la provincia ayuda a entender su impacto. Según los últimos datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), el 32% de los ourensanos tiene 65 años o más, frente al 27% de los gallegos. Además, Ourense alcanza una edad media de 51,4 años, casi tres por encima de la media autonómica.

Rodríguez calcula que unos 11.000 ourensanos padecen alguna demencia, mayoritariamente alzhéimer. El envejecimiento ayuda a explicar esas cifras porque aumenta el riesgo, pero la enfermedad no es una consecuencia de cumplir años. “La edad no causa la enfermedad”, subraya. Por otro lado, considera que asociar sus síntomas con la vejez retrasa la consulta. Algunas familias buscan ayuda cuando la dependencia ya ha alterado de forma importante la vida cotidiana.

La Sociedad Española de Neurología (SEN) pone cifras a ese retraso. En España transcurren, de media, más de dos años entre los primeros síntomas y el diagnóstico. Además, estima que más de la mitad de los casos que todavía son leves permanecen sin identificar.

En Ourense, el cuidado recae a menudo en otra persona también mayor

En Ourense, el cuidado recae a menudo en otra persona también mayor. “A veces esa persona es mayor y está enferma también”, advierte Rodríguez, que encuentra en consulta matrimonios cuyo principal apoyo es el cónyuge. Cuando este fallece y los hijos viven fuera, la soledad complica tanto la detección de los síntomas como el acceso a las ayudas.

Para afinar el diagnóstico, el CHUO ya utiliza biomarcadores en sangre, especialmente útiles en fases iniciales, cuando la persona todavía conserva su autonomía. Estas pruebas permiten identificar lo que Rodríguez describe como “una firma biológica” del alzhéimer y complementan la exploración y los demás estudios. “Ha habido una revolución en los dos últimos años”, destaca. En todo caso, su incorporación sigue siendo limitada en España. Según la SEN, se emplean en menos del 20% de los casos.

El acceso a los nuevos fármacos depende del poder adquisitivo

La falta de financiación pública de los nuevos tratamientos contra el alzhéimer preocupa a Rodríguez por el riesgo de que las posibilidades de frenar la enfermedad dependan del bolsillo del paciente. La neuróloga cuestiona la decisión del Gobierno y advierte del coste de la espera. “Hay personas a las que ya no van a llegar”, lamenta.

Se refiere a lecanemab y donanemab, dos fármacos autorizados en Europa que ralentizan la progresión de la enfermedad, aunque no la curan. Además exigen una selección rigurosa xa que están dirigidos a fases tempranas, requieren controles y pueden provocar efectos adversos, incluidas hemorragias. Rodríguez calcula que podrían beneficiar a entre un 5% y un 10% de los pacientes.

La SEN también expresó su “profundo pesar” por la decisión de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos de excluir ambos tratamientos de la financiación pública, mientras que Rodríguez denuncia que su disponibilidad en el ámbito privado “rompe la equidad”.

Los beneficios, subraya, irían más allá de quienes recibieran estos fármacos. Incorporarlos exigiría reforzar la coordinación con atención primaria, las pruebas y el seguimiento. Esa estructura permitiría mejorar también la asistencia del resto de pacientes. “Si no protegemos a los vulnerables, no sé qué tipo de sociedad somos”, afirma al reclamar una respuesta que alcance tanto a los enfermos como a las familias que los cuidan.

¿Cuándo es necesario acudir al médico?

Los primeros avisos del alzhéimer suelen aparecer en la memoria reciente. Olvidar qué se hizo unas horas antes, una cita o un recado, repetir preguntas o mantener varias veces la misma conversación. También pueden aparecer dificultades frecuentes para encontrar palabras, cambios de carácter, apatía o pérdida de iniciativa. Otra señal de alerta es empezar a fallar en tareas que antes se realizaban con normalidad, como conducir, manejar aplicaciones del teléfono, hacer gestiones bancarias o resolver actividades cotidianas. La clave está en detectar un cambio respecto a la situación previa. No cualquier olvido es señal de la enfermedad, pero cuando estas alteraciones son repetidas o interfieren en el día a día conviene acudir al médico.

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