Ourense, segundo hogar para un joven ecuatoriano

LA NUEVA OURENSANÍA

Educado y jovial se deja conocer en esta página Ariel Egas, ecuatoriano de origen y gallego adoptado. Dibuja su retrato en la luz de la juventud multicultural ourensana.

Miriam Blanco | Marta Vázquez
Publicado: 06 jun 2025 - 03:00
LA NUEVA OURENSANÍA | Ariel Egas

Sentado con su novia de Venezuela escucha atento Ariel Joshua Egas Muñoz nuestra petición de pintarle un retrato. Usaremos palabras, imagen fija y en movimiento, especificamos. “No hay problema”, responde animado, “conozco el gremio, sí, claro”, añade.

Estudia Ariel realización en la escuela de Imagen y Sonido de Vigo, hizo prácticas en Outro, la productora de esta casa, una feliz coincidencia, esto no estaba planeada. “Había muy buen ambiente, me gustó mucho”, dice sobre la experiencia. Nos ha jo… Ariel, a ver qué dices ¡que está grabando la cámara!.

Tiene un sutil acento ecuatoriano, pero deje y expresiones de este lado. “Soy trabajador, aunque a veces se me va un poco la olla procastinando…”, comenta. Nos creemos más lo primero que lo segundo, parece joven cabal, responsable y buen muchacho. “Tengo que ir a buscar a mi hermana pequeña al colegio”, dirá mirando el reloj, pues para muestra un botón, ahí está la prueba de lo citado.

De Quito a Ourense

“Mi padrastro es de aquí, se casó allí con mi madre en Ecuador, tuvieron a mi hermana pequeña y a un cierto punto decidieron venir”, comenta sobre su mudanza. “Ya habíamos estado aquí de vacaciones y nos encantaba”, añade.

Creció al norte de Quito, la gran urbe, en el barrio Cofavi. “Mi vida era buena allí, tenía mis amigos, mi abuela cerca, no me faltó comida ni nada, pero después de la pandemia, a nivel de seguridad la cosa se puso peor”, comenta. Se trasladaron estando él en bachillerato y pronto se incorporó al instituto Blanco Amor en el barrio de A Ponte.

Vive con su familia en O Couto, en un piso familiar con su padrasto, su madre y una hermana de diez años. Tiene una novia de Caracas que conoció al poco de llegar, y tiene amigos de todas partes. “Gallegos, brasileños, hijos de panameños, de origen dominicano… es una gran mezcla”, aclara. “Las diferencias entre nosotros están simplemente en las palabras”, añade. Cuenta que algunas cuestiones culturales sí que se dan a veces, pero males menores, pequeñas chorradas. “Por ejemplo yo en los vestidores no acostumbro a desnudarme delante de los demás, y aquí es de lo más normal”, comenta. Usan entre ellos los gentilicios con cariño y sin darle tanto bombo, como para darle vidilla al hecho de ser de muchos lados. “A veces me llaman peruano, para meterse conmigo, pero es siempre de broma”, reconoce. Se le nota a Ariel integrado y feliz entre la juventud ourensana.

Le gusta la música, el cine de los grandes como Tarantino y Scorsese, y el fútbol, verlo y comentarlo. “Me interesa analizar, por ese lado creo que me entusiasmé con el audiovisual, la idea de narrarlo”, explica. Se graduó en Producción audiovisual en el centro de Formación profesional de A Farixa, y ahora está complementando con otros títulos para hacer un currículo más amplio.

Reconoce que sus padres van a la aldea, pero a él no le va mucho el campo. “Hay un castro por ahí…”, queda claro que no hay intereses en el pueblo (por el momento). El tiempo dirá si acabará poniendo huerta como hacemos gran parte de los oriundos de siempre, seamos rurales o urbanos. Será la prueba total de su asimilación aquí, por lo demás, pinta que el cuy o conejillo de indias, pasa del horno a la jaula.

Volver a Ecuador de vacaciones para ver a los amigos y familiares sería buena cosa, pero sabe Ariel que hay que ser pacientes, y no se le va la vida en el trámite. “Soy muy sociable y me siento muy bien aquí”, explica. Pues para que decir más, bienvenido vecino y por muchos años

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