OBRAS Y SOCAVONES
Ourense, la ciudad de las vallas infinitas
TRES JÓVENES OURENSANOS
La diócesis de Ourense incorporó ayer a tres nuevos diáconos para el servicio parroquial en un acto celebrado en el seminario “Divino Maestro” en la mañana de ayer. Los jóvenes Jaime Vales (24 años), Carlos Barreira y Francisco Blanco (23 años ambos) prometieron obediencia al obispo, realizar la oración de las horas y mantenerse célibes, dando así el primer paso hacia el sacerdocio, profesión a la que quieren dedicar sus vidas.
Tras este acto, los tres concluirán sus estudios dentro del Bachiller Teológico antes de recibir destino en una de las parroquias ourensanas, donde “colaboraremos en lo que se nos pida”, comenta Vales. Esta asignación de destino supone la culminación de cinco años formándose. Primero en filosofía y después en teología, y siempre con la decisión de vestir o no la sotana.
“Es una reflexión muy dura, aunque la decisión esté tomada”, confiesa Carlos Barreira, “nos preparan para discernir si estás llamado o no a esa vocación sacerdotal, y los formadores están ahí para apoyarnos. Pueden animarnos o invitarnos a otro camino, pero la decisión es nuestra. Yo empecé a planteármelo con 10 años”. Vales añade que “la llamada al sacerdocio sigue estando ahí, pero a veces hay cierto temor a hacer un compromiso de por vida”. Quien más claro lo tuvo siempre es Francisco Blanco, quien “desde muy pequeñito quise ser sacerdote”. Tras su ordenación como diáconos, les falta un año para serlo.
Preguntados por cómo encuentran la diócesis a la que presuntamente dedicarán el resto de sus vidas, Francisco Blanco comenta sobre las parroquias que “debemos hacer comunidades fuertes a las que se pueda acudir siempre que lo necesites. Hay miedo a que desaparezcan, pero las parroquias seguirán teniendo vida, porque acompañaremos hasta a las más pequeñas”. Para ello, deberán contar con unos laicos que Barreira considera “esenciales. Su colaboración ha sido relegada, pero eso no quiere decir que no sean importantes y tengan su papel”. Acerca de la falta de vocaciones, de la que ellos representan la excepción, Jaime Vales lo atribuye a que “nos cuesta más aceptar órdenes, no solo para la vida sacerdotal, sino en cualquier campo”.
También Francisco Blanco se pronuncia sobre este tema comentando que “es muy importante el acompañamiento de la familia y los amigos. Son quienes te van custodiando en el proceso para ir profundizando en esa llamada”, concluye el nuevo diácono.
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