Reírse a costa de la muerte

UNA VIDA DE COLECCIÓN (XV)

Casi todo es posible en una esquela según se puede comprobar ojeando las más de 500, la mayoría de ourensanos y publicadas en La Región, que forman la colección de Emilio José Villanueva

El coleccionista ante un lote de esquelas.
El coleccionista ante un lote de esquelas. | La Región

¿Es posible sonreír e incluso soltar una carcajada leyendo una esquela? Sí, es posible cuando el muerto y sus familias incluyen en sus esquelas textos poco convencionales o infrecuentes, unas veces redactados por el propio muerto y otras por sus familiares. Sí es posible en casos como el del ourensano que le anuncia a sus amigos que aunque lo pasó muy bien con ellos se cansó de aguantarlos, o el que los cita en la sala de fiestas “Sandra” de O Pino, muy concurrida por ellos o el que añade en la cabecera de la esquela esta intrigante pregunta: “¿Y que comiste hoy?” Alguno es tajante cuando asegura: “Marcho porque tenía que marchar”. Hay quien añade versos y quien hace una descripción pormenorizada de las aficiones y las cualidades del muerto. Especialmente aterradora es la de la vecina de A Estrada identificada como “a que atacaron os cas”, que se supone le causaron la muerte. Casi todo es posible en una esquela según se puede comprobar ojeando las más de 500, la mayoría de ourensanos y publicadas en La Región, que forman la colección de Emilio José Villanueva, en la que se guarda mucha historia de la ciudad. Aunque no están ordenadas, ni siquiera por años, sí hay dos apartados: el dedicado a los joyeros y relojeros de la provincia y el dedicado a los farmacéuticos. “Todos los días leo La Región y recorto las esquelas, sobre todo las de la gente que conozco”, dice Emilio. Y lo viene haciendo desde 1967.

Reagan y Gorbachov compartiendo esquela.
Reagan y Gorbachov compartiendo esquela. | La Región
“ Toda pasión, sin duda, confina con el caos y la pasión del coleccionista confina con el caos de los recuerdos” — W. Benjamin (“Desembalo mi biblioteca”. Benjamin coleccionaba, entre otras cosas, novelas de criadas, novelas escritas por enfermos mentales y juguetes rusos)
Los programas de fiestas del siglo XX son una magnifica fuente de datos de la historia local.
Los programas de fiestas del siglo XX son una magnifica fuente de datos de la historia local. | La Región

Pero no siempre las esquelas producen risa o extrañeza por voluntad del muerto o de sus familiares. A veces se trata de un error en la composición del propio periódico en el que, sin que nadie se lo proponga, los textos se mueven de sitio y aparecen donde no tienen que aparecer. El caso más sonado fue la esquela publicada en La Región en 1986, el mismo día en el que los dirigentes políticos Reagan y Gorbachov asistían a una cumbre internacional en un país especialmente frío del Norte de Europa. Al pie de la esquela, debajo del horario de autobuses contratados para asistir al entierro, aparecía este texto que, obviamente, no teniía que estar ahí: “Reagan y Gorbachov hablarán poco, pero irán bien pertrechados”… Un coleccionista de esquelas famoso fue el Nobel de Literatura Camilo José Cela quien consideraba las esquelas una magnífica fuente de datos sociológicos de una localidad.

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