Segundo juicio en Ourense por quedarse con la herencia de una anciana

ESTAFA EN 2019

El TSXG anuló la sentencia absolutoria y ordenó repetir el juicio en Ourense al considerar que no se valoraron correctamente las pruebas sobre el estado de la anciana y las operaciones patrimoniales realizadas antes de su fallecimiento.

Pablo Miguel F.D.S., en el primer juicio en la Audiencia Provincial antes de su declaración.
Pablo Miguel F.D.S., en el primer juicio en la Audiencia Provincial antes de su declaración. | José Paz

La Audiencia Provincial de Ourense celebrará de nuevo el 30 de septiembre el juicio contra Pablo Miguel F.D.S. por estafa. La vista debe repetirse después de que el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) anulase la sentencia absolutoria dictada en primera instancia. El acusado se enfrenta a una petición de ocho años de prisión por un delito de estafa agravada por parte de la acusación particular.

Los hechos se remontan a 2019 y tienen como víctima a una mujer de 83 años, fallecida en julio de ese mismo año y vecina del acusado, a quien la denunciante -hija de la perjudicada- atribuía haberse aprovechado de la situación de vulnerabilidad de su madre para conseguir que modificase su testamento y realizase distintas operaciones patrimoniales en su beneficio.

La anciana había otorgado un primer testamento el 30 de mayo de 2019, en el que beneficiaba a su familia. Solo 12 días después, el 12 de junio, otorgó otro en Lugo en el que nombraba heredero universal a Pablo Miguel. Posteriormente, también le cedió su vivienda mediante un contrato de alimentos y realizó otras operaciones patrimoniales.

En el primer juicio, celebrado ante la Audiencia, el acusado resultó absuelto. Sin embargo, el TSXG anuló posteriormente el fallo y ordenó repetir la vista por el delito de estafa (objeto del recurso) al considerar que no se habían valorado correctamente determinados elementos de prueba relacionados con el estado de la mujer y las operaciones patrimoniales realizadas en las semanas anteriores a su fallecimiento. Entre esos elementos figuran los informes médicos y psiquiátricos que describían a la anciana como una persona frágil y con deterioro cognitivo. La acusación particular la ejerce ahora el nieto porque la denunciante también falleció.

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