Los trabajadores de La Molinera: “Los últimos cuatro años de han sido una estafa”

FIN DE LA APUESTA

La Molinera es el espejo de la era Jácome: de mil científicos a edificio fantasma. Los últimos integrantes del equipo de ingenieros cesarán su actividad el próximo 5 de abril, con el futuro del edificio en el aire.

Exterior e interior del centro La Molinera, con claras muestras de su poco uso.
Exterior e interior del centro La Molinera, con claras muestras de su poco uso. | Miguel Angel/ARU

El centro de La Molinera afronta sus últimas semanas antes de unirse a la ristra de espacios municipales cerrados y sin uso. El actual Centro de Innovación Tecnológica lleva desde principios de año transfiriendo sus proyectos a los Servicios Informáticos del Concello de Ourense, un proceso que debería culminar el cinco de abril, según fuentes consultadas, momento en el que los seis ingenieros informáticos que aún conforman el equipo, inicialmente contratado para desarrollar proyectos relacionados con la IA, concluirán su contrato y dejarán de trabajar allí.

El interior presenta una sucesión de salas apagadas, con los atrios concebidos para el encuentro y diálogo vacíos también

El propio edificio aparenta ya cierto estado de abandono. Un vistazo a su interior y exterior permite apreciar la falta de uso, con un cartel informativo donde se pide llamar a un teléfono en caso de querer acceder, indicando que “se le abrirá por la puerta lateral del edificio”. El interior presenta una sucesión de salas apagadas, con los atrios concebidos para el encuentro y diálogo vacíos también. Solo en la sala donde permanecen los pocos trabajadores que aún quedan se aprecia algo de actividad.

Sensación de estafa

Algunos de los trabajadores consultados por La Región comentan que la sensación que les queda tras tres años de actividades es de “estafa”. “Orgánicamente, dependíamos del alcalde, quien nunca nos dio una indicación de lo que quería”, explican las mismas fuentes. “Íbamos a ser un centro de IA. Aprobamos el examen de acceso 13 personas, pero del Director (David Olivieri) dimitó al poco de comenzar”, señalan los mismos empleados.

Fuimos víctimas del éxito. Aportamos muchas cosas, y ahora tenemos el mandato de transferir todo. Serán otros quienes continúen los desarrollos

Sin orientación ni mando al frente “tuvimos que irnos buscando las castañas”, indican las mismas fuentes, quienes fueron responsables “de desarrollar la app del Concello, con la que empezamos a limar asperezas y empezar a aportar cosas”. Otro de los ingenieros consultados cree que “fuimos víctimas del éxito. Aportamos muchas cosas, y ahora tenemos el mandato de transferir todo. Serán otros quienes continúen los desarrollos”.

Precisamente, ese cambio de manos puede traducirse en nuevos retrasos para que se pongan en marcha herramientas necesarias para el funcionamiento de la ciudad y el consistorio. El personal consultado indica que “somos perfiles diferentes. Aquí todos somos ingenieros informáticos, y en el departamento de Servicios Informáticos hay más perfiles de telecomunicaciones, menos centrados en desarrollo”. La misma fuente no ocultaba su decepción, porque “vine aquí para trabajar en IA y, al final estás haciendo cosas del día a día, pero no desarrollas Inteligencia Artificial. Los últimos cuatro años han sido una estafa”, asegura.

En otras manos

Durante las semanas restantes de marzo, el equipo de ingenieros informáticos ayudará con la transición, pero “hay gente que tiene vacaciones pendientes, y se irá en dos semanas”, adelantan desde el equipo. “El Concello se queda sin seis ingenieros que, desde mi punto de vista, son necesarios para articular todo lo que venga de Europa. Además, aquí se da soporte a muchísimos servicios”.

El sistema de control del Casco Vello está funcionando parcialmente. Su sistema de reconocimiento de matrículas lo desarrollamos nosotros, y eso se conecta con el centro de control. Ahora mismo está parado"

Entre los proyectos que quedan en el aire, los trabajadores mencionan “el sistema de control del Casco Vello, que está funcionando parcialmente. Su sistema de reconocimiento de matrículas lo desarrollamos nosostros, y eso se conecta con el centro de control. Ahora mismo está parado, así que cuando la gente haga una petición, pueden recibir la notificación de un registro correcto, y al mismo tiempo recibir la sanción”.

También quedan en vía muerta “el control horario de los trabajadores, que queda en el aire, igual que el de policías y bomberos. Toda la parte de Educación está también parada, igual que el tablón antifraude y la web del Concello”. Además, “el programa de control de colonias, que preparábamos con Progape, y el registro de Perros Potencialmente Peligrosos quedan sin terminar”, señalan las mismas fuentes.

Nuevos usos

Gonzalo Jácome había hecho de la IA uno de los pilares de su campaña electoral en 2019, prometiendo la llegada a La Molinera de 15 científicos, que podrían llegar a ser 1.000.

En la jornada de ayer el alcalde lamentaba el “poco apoyo recibido” por parte de la Xunta y Gobierno central para esta iniciativa, y adelantaba que se abren dos vías para el centro: “licitalo por un canon aproximado de 10.000 euros ao mes para unha empresa tecnolóxica ou trasladar ao inmoble dependencias municipais”.

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