El túnel de la estación Empalme: un polvorín que los bomberos exigen clausurar o sanear

OCHO INCENDIOS

Tras diez intervenciones por fuego este año, los efectivos de incendios alertan del grave riesgo de asfixia por el humo tóxico que se acumula en un paso de 200 metros

Entrada del túnel en el lado de la estación Empalme, el pasado martes.
Entrada del túnel en el lado de la estación Empalme, el pasado martes. | Lucía Otero

Mientras en la superficie la alta velocidad conecta Ourense y Madrid a 300 kilómetros por hora, las entrañas de la estación Empalme esconden un pasadizo insalubre, sin luz pero con agua encharcada y basura. El túnel peatonal de unos 200 metros, que salva la playa de vías del tren para unir esa explanada con la calle Río Arnoia, no solo es un refugio para personas sin hogar que soportan humedades superiores al 90%, sino que se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para los servicios de emergencias. En lo que va de 2026, los bomberos de Ourense han tenido que acudir a este paso inferior en diez ocasiones, confirmando fuego real en ocho de ellas.

La situación ha sufrido una escalada alarmante recientemente. Seis de estas diez salidas se concentraron en apenas 30 días, entre el 30 de agosto y el 28 de septiembre, aglutinando este último mes la mitad de las intervenciones de todo el año.

El patrón es siempre el mismo: para combatir el frío extremo del subsuelo, las personas que pernoctan allí acumulan enseres que acaban ardiendo, principalmente al pie de las escaleras de bajada. Los partes de intervención, según confirman fuentes de la jefatura, revelan que “las llamas han devorado montañas de cartones, basura, ropa, un colchón, mobiliario de oficina e incluso un carrito de bebé”.

José Luis Rubín Currás, un bombero que ha tenido que intervenir en este túnel hasta en tres ocasiones este verano, define el espacio como un lugar insalubre y muy peligroso en caso de incendio. “Aunque no son fuegos violentos, sino de combustión lenta, se producen en un túnel largo y, si el fuego coge amplitud y hay personas transitando en ese momento, podría provocar una intoxicación por humo o fallecimiento, en el peor de los casos”, explica el cabo de incendios en el parque de A Chavasqueira. Su testimonio constata sobre el terreno la peligrosidad del lugar cuando se declara un fuego: el humo se embolsa rápidamente, reduciendo la visibilidad a cero y creando una atmósfera tóxica “en un espacio confinado”.

Aunque las intervenciones son rápidas (13,3 minutos de media), suponen un alto desgaste operativo que ya representa uno de cada seis incendios atendidos este año (el 15,9% del total de fuegos urbanos). La toxicidad y el riesgo de asfixia obligan a las dotaciones a trabajar con equipos de respiración autónoma (ERA), a utilizar ventiladores de presión positiva e incluso, como ocurrió el pasado 2 de septiembre, a tener que precintar el túnel. Además, la práctica totalidad de estas salidas requiere la coordinación in situ con patrullas de la Policía Local o Nacional.

Ante esta bomba de relojería, las conclusiones técnicas del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) son tajantes: el problema es “recurrente y en aumento”, alimentado por la basura, las aguas estancadas y la falta de luz. Para frenar esta espiral, los bomberos proponen medidas estructurales urgentes como la limpieza del espacio, la mejora del drenaje, la restitución de la iluminación y un control de accesos.

Sin embargo, la solución choca contra un muro administrativo. Adif, entidad responsable del mantenimiento de la infraestructura, ha declinado pronunciarse al respecto, mientras que la limpieza del recinto recaería sobre las competencias del Servicio de Limpieza del Concello.

El vecindario reclama el cierre y una salida social

El abandono del paso subterráneo ha ahuyentado por completo a los residentes del barrio de A Ponte, que hace tiempo buscaron alternativas para evitar la zona. Olga Giráldez, presidenta de la asociación vecinal, es rotunda al describir la realidad que sufren a diario: “Por ahí hace años que no pasamos, porque no hay luz, está lleno de basura y no hay quién se atreva”. Para la portavoz vecinal, la solución debe abordarse desde dos frentes. En el plano de la infraestructura, Giráldez se muestra escéptica ante un posible parche y aboga directamente por el cierre definitivo del túnel. “Habría que clausurarlo, como ya ocurrió en otra ocasión. porque si lo acondicionas, a los cuatro días vuelve a estar sin luz”, lamenta en referencia a los continuos robos de cableado y actos vandálicos.

Sin embargo, más allá de la inseguridad y el deterioro, la asociación pone el foco en la otra cara de la moneda: el drama de las cuatro o cinco personas que allí pernoctan.

La dirigente vecinal califica de “inhumano” tener que dormir en esas condiciones de insalubridad. Por ello, reclama que “la justicia actúe y se den soluciones” para evitar que estas personas queden abandonadas en la calle. A su juicio, es imprescindible la creación de programas de rehabilitación a nivel nacional que ofrezcan una salida a quienes acaban viéndose abocados a la marginalidad.

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