Más víctimas de impagos del Concello de Ourense: la plantilla de la grúa

"PARAÍSO DO PUFO"

El BNG de Ourense revela que los trabajadores de la plantilla de la grúa no cobraron la nómina de marzo por parte del Concello: “Ourense é o paraíso do pufo”

La grúa municipal, en pleno servicio.
La grúa municipal, en pleno servicio. | La Región

La controvertida gestión económica del gobierno de Gonzalo Pérez Jácome en el Concello de Ourense suma un nuevo frente, golpeando directamente a los servicios públicos y a las familias ourensanas. El servicio municipal de la grúa se asoma al abismo: el personal del depósito, conductores y recepcionistas —una veintena de personas— continúan a día de hoy sin cobrar su nómina de marzo ni la paga compensatoria estipulada por convenio, con un agujero de 2.400 euros por empleado.

La excusa de la empresa concesionaria, Doal (antigua Vendex), apunta a la Praza Maior, según avanzó este miércoles el grupo municipal del BNG. “A xustificación que a eles lle dan é que o Concello non lle pagou á empresa”, advirtió el portavoz nacionalista, Luís Seara, quien exigió al alcalde que aclare de inmediato los motivos de esta parálisis en los pagos.

Para la formación nacionalista, este impago es el síntoma de una administración colapsada. “Chove sobre mollado. O Concello acabouse convertendo nunha especie de paraíso do pufo”, sentenció Seara. El líder del BNG dibujó un panorama crítico en el que los proveedores tardan meses o años en cobrar, las empresas paralizan obras y los propios funcionarios siguen a la espera de percibir horas extra o sentencias judiciales. “Todo isto acaba revelando o que o BNG leva dicindo desde hai meses: o Concello está nunha situación de quebra técnica. Algo que o alcalde non quere recoñecer, pero que cada vez parece máis evidente”, remarcó.

A la asfixia económica de los trabajadores se suma la precariedad de los medios con los que operan a diario: el BNG alerta del riesgo real de mantener el servicio con un parque móvil obsoleto.

El colapso tiene otro capítulo aún más negro: el de los trabajadores de la ORA despedidos a finales de diciembre tras la supresión del servicio. Su situación se asfixia en los juzgados. Desde el BNG advierten de que estas familias “non cobraron un can” desde su cese, mientras el despido colectivo permanece en manos del TSXG.

Los impagos a las concesionarias también salpican al autobús urbano. La empresa, a la que el Concello adeuda dinero desde 2024, advirtió este pasado mes a los trabajadores de dificultades para abonar las nóminas, aunque finalmente logró hacerlo en tiempo y forma.

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