Xosé Lois Brea Sanmartín: “Soy un abogado que siempre tuvo la vocación literaria”

Literatura

Brea Sanmartín publica su segunda novela abordando temáticas de la realidad contemporánea a través de las estrategias de la novela histórica

Xosé Lois Brea Sanmartín durante la presentación de su novela "A liñaxe do demo" en Librería Tanco
Xosé Lois Brea Sanmartín durante la presentación de su novela "A liñaxe do demo" en Librería Tanco | José Paz

Xosé Lois Brea, escritor y abogado, conversó con nosotros a propósito de la presentación de su nueva novela A liñaxe do demo. (Ediciones Agoeiro, 2025). Tuvimos oportunidad de dialogar sobre el binomio literatura-vida, además de su cosmovisión como autor.

Pregunta: ¿Siendo usted abogado, ¿cómo llega a la literatura de ficción?

Respuesta: Soy un abogado que siempre tuvo la vocación literaria. Creo que siempre me esforcé por ser un lector agudo, y eso de alguna forma es la primera entrada al mundo de las letras. Durante muchos años no pude escribir por razones del oficio, pero aprovechando el tiempo que tuvimos en pandemia, decidí reencauzar la vocación, y aquí está esta novela que se titula A liñaxe do demo.

P: ¿Cuál sería el argumento de la novela??

R: Se trata de un homenaje a aquellos cuentos que llamábamos “cuentos de lareira”. La trama sucede a punto de estallar la guerra de Cuba, en 1890 aproximadamente. Un médico que va destinado al ejército español empieza a tener contactos con el espiritismo, y es él quien trae a la familia de aquí de Galicia esas ideas y prácticas.

P: ¿Tiene algún punto de contacto su protagonista con la figura de Ramón y Cajal, que estuvo en Cuba como médico militar en 1874?

R: Pues sale un poco en la novela, sobre todo durante el trabajo de documentación, a la hora de recrear las carencias higiénico-sanitarias, que tenía el ejército, las muertes por fiebre amarilla y tifus. La experiencia de Cajal me sirvió de mucho para dar ese contexto.

P: ¿Qué mirada tiene usted respecto a esos hechos en la novela?

R: Una mirada muy crítica, por ejemplo, dejo muy mal parado a Valeriano Weyler, que desplegó una política de reconcentración nefasta que mató a muchísima población. Fue algo terrible pero se toca más bien como una pincelada.

P: Grandes novelistas europeos (Ferdinand von Schirach y Bernard Schlink) son abogados. ¿En qué medida su profesión presta servicio a su literatura?

R: Con más de 30 años de ejercicio, puedo decir que en un juzgado lo que ves es la realidad desnuda de las sociedades. Y muchas veces estás viendo las miserias en primer plano. En esta profesión uno ve cosas que no se ven en el ámbito ordinario de la realidad, y claramente que parto muchas veces de ellas para recrear situaciones y puntos de vista sobre las cosas.

P: ¿Debe un escritor reinventarse frente a la inmediatez de lo digital?

R: La literatura tuvo que reinventarse siempre. Lo que antes tardaba cien años en suceder, ahora sucede en meses. Esto te lleva a producir obligatoriamente, una literatura atrevida y dinámica.

P: Si usted tuviese que defender a ultranza a uno de sus personajes, ¿quién sería, y por qué?

R: En todo caso, salvaría a mi protagonista, el médico que se va a la guerra de Cuba y vuelve. Lo defendería por su integridad, porque siendo una persona que proviene de una familia de carlistas, tendría que ser totalmente reaccionario, y no es el caso, es un hombre consecuente, y muy inquieto intelectualmente. Es alguien con quien me identifico plenamente en lo personal. Lo salvaría sobre todo por esa serenidad con que se maneja incluso en los momentos más difíciles y oscuros.

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