La A-52, una sucesión de parches en el principal enlace de Ourense con el resto de España

UNA AUTOVÍA INTRANSITABLE

El principal enlace de la provincia de Ourense con el resto del país se encuentra repleto de desvíos y reducciones de velocidad por los constantes socavones y baches, pero con soluciones definitivas tardías o inexistentes en la mayoría de sus tramos.

Viaje por los cráteres de la A-52 | Óscar Pinal

Salir, entrar o movilizarse por la provincia de Ourense mediante la A-52 supone un martirio para los conductores y un verdadero peligro para su seguridad, debido a una vía que se encuentra totalmente denigrada y llena de baches y profundos socavones que son remediados con baches, pequeños cortes de vía, señalización de reducción de velocidad, o simplemente expuestos ante la circulación, exigiendo demostrar al conductor todas sus habilidades de esquivo. Las soluciones reales no llegan, mientras que la autovía presenta cada vez un mayor estado de abandono.

La A-52 es el principal nudo de enlace por carretera del sur de Galicia con el resto de la España peninsular, en cambio, su gestión no está a la altura con cambios y reformas que llegan tarde o a medias, como a través de los constantes parches de apenas unos pocos metros que provocan un ir y venir de saltos por las diferentes alturas y tipos de asfalto de los mismos.

Por el trayecto de esta autovía por la provincia pasan decenas de miles de vehículos diariamente. En el 2024, según estadísticas Ministerio de Transportes, se contabilizó una media diaria de 30.115 por el túnel de Alongos, de ellos 3.307 se trataron de vehículos pesados. El porcentaje de vehículos pesados aumenta en la parte oriental de la provincia, donde precisamente el estado de la vía es peor. En A Gudiña la suma media de automóviles fue de 13.239, siendo de ellos un 21% pesados, un total de 2.035.

Si se arranca desde Ourense en dirección Benavente el estado de la vía va progresivamente empeorando hasta llegar a la provincia zamorana, donde no mejora la situación. Los primeros puntos críticos llegan a la altura de Xinzo de Limia, donde debido al precario estado de la carretera, la señalización obliga a bajar la velocidad a 80 kilómetros por hora, sin ni siquiera estar en activo obras o desvíos.

A partir de ahí, el asfalto no hace más que empeorar. Desde el kilómetro 175 enormes grietas y profundos socavones ponen en riesgo los neumáticos, sin señalización que avise, hasta que alrededor del kilómetro 166 -a la altura de Vilaza-, la profundidad de los huecos aumenta y los baches se multiplican en el carril derecho, obligando a cortar el carril derecho durante un par de kilómetros, sucediendo lo mismo en el sentido contrario.

Tras el desvío a Chaves se suceden los parches de apenas unos metros y discontinuos para tapar el mal estado sin dar una solución definitiva. Los tipos de asfalto que siguen a la salida de Verín (kilómetro 155) van alternándose continuamente y de forma chapucera sin ni siquiera estar a la misma altura, provocando unos continuos saltos del vehículo, dando una sensación más similar a la de ir montado en una montaña rusa que a la de circular nada más y nada menos que por una autovía.

Abandono de asfalto y señales en el kilómetro 188
Abandono de asfalto y señales en el kilómetro 188 | Óscar Pinal

Pese a un pequeño respiro para el conductor, del kilómetro 137 al 125, la vía continúa hasta la frontera con Zamora con constantes obstáculos y desperfectos en el firme. La salida de la provincia hasta Padornelo se encuentra rellena completamente de baches y profundos huecos, que obligan a zigzaguear al conductor.

Mala entrada a la provincia

La principal entrada a la provincia de Ourense desde la meseta se encuentra actualmente en estado de guerra, con un corte que se prolonga desde antes del túnel de A Canda, en sentido Ourense, hasta bien entrado en la provincia. Primero con un desvío al carril izquierdo y luego con otro a la vía contraria, cerrándose totalmente al tráfico durante un par de kilómetros. En total la obstaculización nada más entrar en la provincia se prolonga durante más de cinco minutos, debido a la realización de obras.

Las obras provocan un desvío de carril y otro mediante el sentido contrario en la entrada de la provincia
Las obras provocan un desvío de carril y otro mediante el sentido contrario en la entrada de la provincia | Óscar Pinal

A partir de ahí se suceden diversos desperfectos y desvíos de carril, con puntos críticos como el kilómetro 166, el 179 o el 206, donde hay una reducción de velocidad a 80 km/h.

Señales destrozadas

En todo el recorrido se suceden las señales rotas, dobladas o paneles defectuosos, sin recibir reposición o reparación alguna. Además, las numerosas señales calcinadas por los incendios de agosto siguen sin cambiarse a pesar de que ya han pasado ocho meses, generando confusión en los conductores al ser imposible leer su contenido en muchas de ellas.

Panel defectuoso antes de la entrada a la provincia
Panel defectuoso antes de la entrada a la provincia | Óscar Pinal

Nuevo corte

Esta misma semana se estrenó un nuevo corte de circulación en esta autovía, afectando al carril izquierdo de ambos sentidos de los kilómetros 238,5 y 240, a la altura de Toén.

18 millones de euros para la reforma entre Cualedro y A Gudiña

El Ministerio de Transportes aprobó la rehabilitación de la A-52 entre sus puntos kilométricos 138 y 176, tramo que pasa por los concellos de A Gudiña, Riós, Vilardevós, Verín, Monterrei y Cualedro. Los trabajos, licitados por 17,6 millones de euros reúnen la combinación de eliminación parcial y reposición del firme existente con un recrecido. También se llevarán a cabo actuaciones para reparar los daños causados por los incendios, casi un año después, como señalización, drenaje o actuaciones de protección ante taludes.

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