LOS TITULARES DE HOY
La portada de La Región de este jueves, 26 de marzo
Entre llamas y víctimas de la desesperación. Así han vivido las últimas 48 horas los vecinos del municipio de A Mezquita. Varios focos amenazaban viviendas, explotaciones ganaderas y edificios públicos. La escasez de medios por el brote simultáneo de los incendios en la provincia ha marcado unas jornadas en las que la colaboración vecinal ha sido clave para evitar “unha auténtica traxedia”. Impotencia ha sido la palabra más escuchada entre los vecinos.
Con escasos medios para defender el territorio, la tarea de estos voluntarios, más de 20 horas seguidas haciendo frente a las llamas, sin descanso, ha sido esencial. “Un esforzo titánico con medios rudimentarios”, destacan en el Concello. Desde el país luso, Zamora o concellos vecinos llegaba ayuda con un único objetivo: evitar que viviendas y negocios fueran devorados por un fuego cada vez más voraz, que ha pasado de 100 a 2.000 hectáreas en 24 horas.
Si la situación fue crítica a lo largo de la tarde del martes, siendo necesaria la evacuación de los usuarios de la Residencia de San Martiño por la proximidad de las llamas, el municipio amanecía el miércoles con un panorama no menos desolador. Continuaban activos los incendios de A Vilavella-Canda y O Pereiro, complicándose este último, hasta el punto de que las llamas amenazaron de nuevo las viviendas y fue necesario cortar la autovía A-51 y la nacional N-525 por la proximidad del fuego a ambos viales.
Cientos de coches colapsaban los municipios de A Gudiña y A Mezquita, buscando una vía alternativa que, en la mayoría de los casos, no existía. Y las viviendas y negocios situados en la zona superior de O Pereiro tuvieron que ser desalojados para garantizar la seguridad.
Desesperación, angustia y desazón se apoderaban una vez más de los vecinos que, entre lágrimas, pedían ayuda. Quizás como si de un “déja vu” se tratara, volvían al fatídico año 2022 en el que, una vez más, los vecinos consiguieron evitar ser devorados por las llamas.
La pregunta ahora de la población es si va a haber una solución real, o si esta situación va a ser recurrente año tras año. “Xa non nos quedan folgos, é preciso que esto cese. Van acabar queimándonos vivos”, afirman los vecinos.
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