La avispa asiática marca el ritmo de la apicultura en la provincia de Ourense

"ENTRE A ESPADA E A PAREDE"

Los profesionales se ven obligados a llevar a cabo “soluciones alegales” para combatir a la especie invasora de la avispa asiática

Colmenares de Sonia Fondevila en Porqueira.
Colmenares de Sonia Fondevila en Porqueira. | Martiño Pinal

El impacto de la avispa asiática en la apicultura ourensana no sigue una evolución lineal, pero sí deja un rastro evidente en la producción y en el manejo de las colmenas. El sector viene de un 2023 especialmente malo, marcado por una fuerte presión de la velutina, mientras que 2024 permitió cierta recuperación gracias a condiciones más favorables que culminaron en un 2025 de récord. Sin embargo, los apicultores coinciden en que esa mejoría no implica una solución de fondo.

En términos generales, la presencia de la velutina ha provocado una clara caída del rendimiento por colmena, con un impacto que va más allá de una campaña concreta y que condiciona la viabilidad de muchas explotaciones. Este contexto convive, sin embargo, con datos puntualmente positivos. En 2025, la miel certificada en Galicia alcanzó cerca de 370.000 kilos, un máximo histórico que no cambia el diagnóstico del sector ni la presión constante de la velutina.

Alberto Vidal, apicultor profesional en la Baixa Limia, describe la presencia de la velutina como “un golpe duro”, ya que lejos de verse frenada por el frío o la altitud, “adáptase moi ben a todo”. En su caso, con más de una decena de colmenares, el impacto no siempre se traduce en una caída directa de producción, pero sí en un aumento de problemas estructurales. “O que se notou foi máis mortandade do normal”, explica.

Ese efecto coincide con la experiencia de Sonia Fondevila, apicultora en Porqueira, donde la presión de la velutina se ha intensificado de forma progresiva. “Se non fas nada, estás perdido”, advierte. En su caso, el problema se concentra especialmente al final del verano, cuando la avispa bloquea la actividad de las abejas. “Pasan máis tempo dentro, recollen menos polen”, señala, lo que repercute directamente en la salud de la colmena.

Más que un golpe puntual en la cosecha, ambos apicultores coinciden en que el verdadero impacto se produce a medio plazo. La menor entrada de alimento y el estrés continuo debilitan las colmenas de cara al invierno, reduciendo su capacidad de supervivencia y condicionando la campaña siguiente. “Se se xunta que a colmea está debilitada e hai ataque de velutina, hai moitas probabilidades de que colapse”, resume Alberto Vidal.

Ante esta situación, el sector ha tenido que adaptarse. Entre las soluciones desarrolladas por los propios apicultores destaca el conocido como “método troiano”, una técnica tan extendida como controvertida que consiste en capturar ejemplares de velutina y aplicarles un biocida para que lo transporten hasta el nido. Se trata de una práctica habitual aunque se mueve en un terreno alegal. “Estamos entre a espada e a parede”, lamenta Vidal.

La falta de respaldo institucional es otra de las críticas recurrentes. “Aquí o desamparo é total por parte das administracións”, sostiene el apicultor, que reclama más coordinación e investigación para afrontar un problema que ya consideran estructural.

La conclusión, compartida por ambos, es clara. La velutina ya no es un problema puntual, sino una realidad con la que el sector se ve obligado a convivir. “Chegou para quedarse”, resume Vidal, reflejando el sentir de unos apicultores que afrontan el futuro en un escenario de adaptación constante.

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