El clima en el Ourense de 2050 apunta a 58 días al año de calor extremo
OLAS DE CALOR
En el año 2050 Ourense tendrá olas de calor por espacio de casi 60 días. Un informe elaborado por el Centro Nacional de Supercomputación advierte de las consecuencias para la población.
Ourense se prepara para un futuro en el que el calor dejará de ser únicamente una circunstancia propia del verano para convertirse en uno de los principales desafíos climáticos de la provincia. Las proyecciones del Atlas de Vulnerabilidad al Calor, elaborado por el Centro Nacional de Supercomputación (Barcelona Supercomputing Center) a partir de modelos climáticos y variables urbanas y sociales, dibujan un escenario dramático en Ourense, donde sus vecinos tendrán que acostumbrarse a pasar más de un mes bajo el efecto continuo de las olas de calor, un término con el que vamos tener que convivir y que va a condicionar, no solo la forma de vida de los ourensanos, sino el propio diseño urbano y la más que necesaria adaptación de las viviendas.
Uno de los datos más preocupantes para Ourense es el incremento previsto en el número de días bajo temperaturas extremas. En el periodo de referencia de 2000 y el horizonte de 2050, la provincia afrontará un aumento de 36,7 días al año en estas situaciones. Es decir, el calendario de episodios de calor extremo se ampliará de forma notable respecto al comienzo de siglo. Si en el año 2000 estos días eran 21,2, para el año 2050 serán 58,1.
Africanización del clima
El informe ha sido elaborado sobre poblaciones de más de 40.000 habitantes en España y los datos reflejan una africanización del clima en el país, de la que tan solo se van a librar algunas localidades del noroeste como, por ejemplo, Ferrol. En el extremo opuesto y rompiendo todos los registros se encuentra Castelldefels, donde las proyecciones le dan más de 90 días al año bajo los efectos de olas de calor.
El dato adquiere especial relevancia en una provincia que ya figura habitualmente entre las zonas de Galicia con temperaturas estivales más elevadas. Las olas de calor, por tanto, no solo serán más frecuentes, sino que tendrán una incidencia cada vez mayor sobre la vida cotidiana, la salud, el consumo energético y las condiciones de las viviendas.
Otro de los indicadores del estudio son los grados de refrigeración de viviendas y empresas. En este caso, las estimaciones del estudio revelan un aumento de las necesidades energéticas de un 64% para 2050 respecto a los consumos registrados en el año 2000. En términos prácticos, tanto los hogares como los espacios de trabajo tendrán que recurrir durante más tiempo y con mayor intensidad a sistemas de refrigeración para combatir el calor.
Confort térmico
El fenómeno puede generar un doble efecto. Por un lado, aumentará la demanda de electricidad asociada al aire acondicionado y a otros sistemas de refrigeración. Por otro, aquellas familias que no dispongan de recursos suficientes para refrigerar sus viviendas quedarán más expuestas a las consecuencias de las altas temperaturas.
La vivienda y las ciudades tendrán que readaptarse
La adaptación del parque residencial será uno de los principales desafíos de la sociedad ourensana en las próximas décadas. La capacidad de una vivienda para proteger a sus ocupantes frente al calor dependerá de factores como su aislamiento, orientación o disponibilidad de sistemas de refrigeración.
El aumento de la demanda energética puede convertirse además en un problema económico para los hogares con menos recursos. A medida que aumenten los días de calor, mantener una temperatura confortable requerirá un mayor consumo energético, elevando potencialmente el coste de las facturas. De familias que no pueden mantener caliente su hogar en invierno pasaremos a otras que no podrán acceder al confort térmico en verano.
Pero no se trata solo de un reto para los ciudadanos, el estudio también interpela a las administraciones para que acometan actuaciones urbanas que reduzcan la temperatura exterior. La rehabilitación de edificios, zonas de sombra y zonas verdes serán prioritarias en los próximos años.
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