La conexión en tren Ourense-Lugo tampoco ayuda: obras eternas y tiempos ridículos

EN OBRAS HASTA 2027

La inversión millonaria en línea ferroviaria apenas logrará rebajar los tiempos de viaje. La relación en tren entre Ourense y Lugo es la crónica de un olvido histórico con obras históricas y tiempos ridículos.

Aviso en uno de los seis pasos a nivel que hay entre Ourense y Monforte.
Aviso en uno de los seis pasos a nivel que hay entre Ourense y Monforte.

Si la conexión por carretera entre Ourense y Lugo es un calvario de baches y tramos sin autovía, la alternativa ferroviaria no ofrece un panorama mucho más alentador. La relación en tren entre las dos capitales de la Galicia interior es la crónica de un olvido histórico que, pese a los actuales esfuerzos de modernización, mantiene a ambas ciudades separadas por un abismo temporal impropio.

Mientras el AVE conecta Ourense con Madrid en poco más de dos horas, el viaje en tren a la capital vecina sigue siendo una odisea que roza el mismo tiempo de duración para recorrer apenas 100 kilómetros. Y la situación, lejos de normalizarse, mantendrá el cartel de “en obras” durante todo 2026. 

Aunque la electrificación entre Monforte y Lugo concluirá en los próximos meses, la maquinaria no se retirará. La supresión de 35 pasos a nivel —clave para la seguridad— extenderá las obras hasta 2027. Se trata de una operación compleja que incluye 71 licitaciones, la renovación de la vía, el nuevo túnel de Oural y la variante de A Pobra de San Xiao, con una inversión total de ADIF que supera los 626 millones de euros.

Sin embargo, esta lluvia de millones tiene un retorno decepcionante para el reloj del viajero. Actualmente, el trayecto oscila entre los 94 y los 114 minutos. Tras finalizar todas las actuaciones, la seguridad y la fiabilidad se dispararán, pero la velocidad apenas mejorará: el viaje se quedará en poco más de 80 minutos, un ahorro de escasos 10 o 15 minutos respecto a la situación actual.

La clave de esta “lenta” modernización es política. El objetivo de unir ambas capitales en 60 minutos, trazado por el ministro De la Serna en 2018, dependía de construir las variantes de Os Peares-Canabal y Rubián. Estos tramos, que exigían mil millones extra, fueron aparcados por el Ejecutivo posterior. Aunque el actual ministro, Óscar Puente, asegura no haber renunciado a ellas, la falta de trámites condena a Ourense y Lugo a seguir conectadas por un trazado sinuoso que, pese a la tecnología del siglo XXI, mantiene tiempos del siglo pasado.

La alternativa del autobús tampoco resuelve el aislamiento. Aunque el billete es más económico, sus tiempos de viaje calcan la lentitud del tren, rozando las dos horas. Además, estos vehículos sufren el calvario de la N-540.

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