La famarcia ya no se corta más: "Tengo heridas de guerra por el cúter"

DIGITALIZACIÓN POSITIVA

La retirada del cupón precinto permitirá a las boticas guardar el cúter y dedicar más tiempo a los pacientes. Aunque los profesionales valoran que el cambio será positivo, advierten que la implantación del sistema totalmente digital será lento

Los farmacéuticos se muestran a favor del fin del cúter en las boticas
Los farmacéuticos se muestran a favor del fin del cúter en las boticas

El cúter tiene los días contados en las farmacias. Un decreto aprobado por el Gobierno Central el pasado mes de junio abre la puerta a retirar el cupón precinto que los profesionales deben recortar o despegar de las cajas de los medicamentos financiados para justificar su dispensación y posterior facturación ante la Administración. Un procedimiento manual que continúa vigente incluso después de la implantación generalizada de la receta electrónica.

El cupón físico será sustituido por un sistema digital basado en el identificador único que ya incorpora cada envase. Este código individual recoge datos como el número de serie, el producto, el lote y la fecha de caducidad. Desde 2019 se utiliza para comprobar la autenticidad de los medicamentos y evitar que unidades falsificadas entren en el circuito legal, pero ahora servirá también como comprobante de dispensación.

La desaparición del precinto no será inmediata ni tiene todavía una fecha cerrada. El Ministerio de Sanidad deberá fijar mediante una orden el calendario, las condiciones y los requisitos técnicos. Durante la transición, las comunidades autónomaspodrán continuar utilizando el cupón tradicional, recurrir al identificador digital o exigir temporalmente ambos sistemas.

El presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ourense, Santiago Leyes Vence, recibe favorablemente el cambio. “Supone un paso importante hacia una farmacia más digital y con menos carga burocrática”, señala. También considera positiva la convivencia temporal de ambos modelos para realizar la transición “de forma progresiva y con las máximas garantías”.

“Todo lo que sea quitar procesos repetitivos nos da más tiempo para hacer nuestro trabajo”

Jose Mario Pérez
Jose Mario Pérez

José Mario Pérez, farmacéutico de Verín y andaluz de procedencia, considera “fantástica” la desaparición del cupón precinto, aunque advierte de que el cambio irá para largo. Explica que cada botica genera una o dos cajas diarias de recortes, con el consiguiente gasto de papel, almacenamiento y tiempo. “Tengo varias heridas de guerra con el cúter”, bromea.

A modo de anécdota, indica que al llegar a Galicia, una niña le preguntó si no era demasiado mayor para jugar con recortables, una escena que, a su juicio, refleja el anacronismo del sistema. Pérez asegura que las farmacias están preparadas y que ahora falta integrar el procedimiento desde el Ministerio y coordinar a las 17 comunidades. Defiende que su eliminación mejorará la seguridad y la trazabilidad: “Todo lo que sea quitar procesos repetitivos nos da más tiempo para hacer nuestro trabajo”, indica.

"Es arcaico tener que trabajar así todavía"

Óscar Martínez
Óscar Martínez

Óscar Martínez, farmacéutico de la ciudad, rechaza que el tiempo dedicado a los precintos sea una cuestión menor: “Es tiempo de atención al ciudadano”. Calcula que un establecimiento con tres mostradores puede invertir “más de una hora diaria” entre cortar, pegar, contar y comprobar que cada cupón coincide con lo dispensado.

Martínez considera que liberarse de “esta actividad invsible” permitiría resolver dudas, explicar mejor los tratamiento y acompañar con más calma a enfermos crónicos. Además, es crítico con que el cúter y el celo sean todavía protagonistas. “Es arcaico, en un entorno virtual, tener que trabajar así aún”. Asume que ambos métodos deberán convivir al principio, mientras se completa el sistema digital, pero cree que el avance permitirá reforzar una atención farmacéutica más asistencial y personalizada.

“Las ventajas de los cambios son indiscutibles”

Vicente Jairo Álvarez
Vicente Jairo Álvarez

Vicente Jairo Álvarez, al frente de la única farmacia en O Bolo, pone el foco en el tiempo que liberará el cambio tanto a un lado como al otro del mostrador. El paciente tendrá que esperar menos y el Sergas evitará revisar físicamente los precintos remitidos. “De cara al día a día, las ventajas son indiscutibles”, explica.

Además, cree que el paso podría haberse dado hace años, pues las farmacias ya leen el código individual de cada caja, sin embargo, pronostica una implantación lenta del nuevo sistema. Le preocupa especialmente el periodo en el que convivirán los dos modelos y la manera de coordinarse con la Administración para que no genere nuevas complicaciones. Con todo, tiene clara la dirección: “La tecnología está disponible y, cuanto antes se haga, mejor”.

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