UNA VIDA DE COLECCIÓN (XLVI)
Galería | Disfrutando de las esferas gastadas y la cadencia de los péndulos
UNA VIDA DE COLECCIÓN (XLVI)
Fernando Valcárcel, funcionario municipal, autor de un delicioso libro sobre el desparecido “Hotel Roma” y acaparador de múltiples y variados objetos, casi siempre relacionados con Ourense (tales como el mobiliario de una desaparecida comisaría, el carnet de lechera de su abuela y cosas así), fala de este modo de su colección de 13 relojes de pared (diez de ellos en pleno funcionamiento) firmados por relojeros ourensanos: “Disfruto enormemente de sus esferas gastadas, de las agujas, fragmentos domésticos de un tiempo pasado y de la cadencia hipnótica de los péndulos en los que alivio mi desencanto”. Fernando cita al relojero portugués residente en Ourense y ya fallecido, Cándido Paz, que ejercía su oficio en “El Regulador”, como el instigador de su colección. Con el recorría mercadillos de antigüedades y aprendía los secretos de la relojería.
Piensa en esto; cuando te regalan un reloj te regalan una cadena de rosas, un calabozo de aire. Te regalan la necesidad de darle cuerda para que siga siendo un reloj, te regalan la obsesión de atender a la hora exacta, te regalan el miedo a perderlo, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, la tendencia a compartir tu reloj con los demás relojes
La lista de relojeros que ejercieron en Ourense durante el siglo XX es muy extensa. Unos se limitaban a venderlos pero la mayoría los montaban en su taller. “La maquinaria- explica Ovidio Fernández continuador de la relojería “El Cronómetro” de la calle de La Paz- venia de Alemania de las marcas Hernle y Kieninger. Se compraban desmontada para hacer mas fácil y barato el transporte. Las cajas las hacían ebanistas, concretamente las nuestras las hacía un ebanista de O Carballiño, en madera de pino o nogal. Esto fue así hasta los años sesenta que invaden el mercado los relojes producidos en fabrica”.
Delage, Bermúdez, Otto Bodmer, Wiget, Barbosa, Dacunha, Antonio Florentino, Odilo, Godas, Victoriano Marcos, José Marcos, Eduardo González, Ernesto Álvarez, Germán Mangana de Xinzo, Eduardo Villot, Cesareo Labrador de Xinzo, R. Lino, Benjamin Gonzalez de O Carballiño, y otros muchos, varios de ellos extranjeros, formaban parte de una profesión que exigía maestría, gusto y paciencia. Una vez más; ¡lástima de museo de la ciudad! en el que conservar esta historia de la relojería ourensana.
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