Los ganaderos y agricultores de Ourense: “Aquí ata que nos boten”

BLOQUEO DE LA A-52

Los ganaderos y agricultores de Ourense lograron bloquear la A-52 ya de madrugada, a su paso por Abavides (Trasmiras), provocando el desvío del tráfico y ante la atenta mirada de un vasto despliegue de la Guardia Civil. Quieren continuar, al menos hoy domingo.

Publicado: 11 ene 2026 - 06:50 Actualizado: 11 ene 2026 - 14:02

Uno de los momentos de acercamiento entre manifestantes y agentes de la Guardia Civil.
Uno de los momentos de acercamiento entre manifestantes y agentes de la Guardia Civil. | Marcos Atrio

Aún con el manto nocturno cubriéndolos, los agricultores y ganaderos que estos días protestan en la provincia de Ourense lograron bloquear en ambos sentidos la A-52 a su paso por Abavides, en el kilómetro 188, la última salida —o entrada— hasta el 193, situado en el polígono industrial de Xinzo de Limia.

Con una operación que los asistentes calificaron “de película”, un extenso grupo de vehículos y tractores avanzó por las tierras del Limia hasta incorporarse por ambos sentidos a la A-52, estableciendo un bloqueo total pasadas las 5.30 horas de la madrugada.

Decenas de tractores cortan ambos sentidos de la A-52.
Decenas de tractores cortan ambos sentidos de la A-52. | Marcos Atrio

Según se hacía de día, fue aumentando el número de personas concentradas en el kilómetro 188, a unos 200 metros de una estación de servicio y a menos de 50 del paso elevado en el que la Guardia Civil desviaba el tráfico por la N-525, la alternativa que cruza la villa antelana. Durante todo el día, los semáforos se encontraban en ámbar para facilitar la fluidez del tráfico, aunque dificultó en alguna ocasión el cruce de peatones.

La hoguera de la protesta, símbolo de estas últimas jornadas, también comenzó a arder en la vía decreciente del kilometraje, dirección Verín. Alimentada por palets, leña —y alguna que otra rueda ocasional—, sirvió de punto de encuentro para los cientos de personas allí concentradas, en una calma tensa ante la vigilancia de la Guardia Civil, cuyos agentes se contaban por decenas, e incluso del helicóptero, que seguía de cerca a los manifestantes.

Aunque durante la mañana hubo alguna conversación con los agentes, no fue hasta media tarde cuando estos pidieron a los agricultores y ganaderos que trasladaran la fogata al trecho entre vías para no estropear el firme asfaltado. Los protestantes accedieron a la petición y comenzaron a ser identificados durante la tarde, aunque no se logró identificarlos a todos.

Con la intención de permanecer “ata que nos boten ou nos atendan”, se empezó a hacer acopio de bienes, no solo comida, bebida y abrigo, sino también de combustible para la hoguera, que a lo largo del día exigió un camión de palets —o más— y buena parte de la maleza y arboleda convertida en leña.

Al cierre de esta edición, las vías permanecían cortadas y varias decenas de personas seguían resguardando el punto, distanciadas de la Guardia Civil por las balizas naranjas y los rollos de paja que hacían de frontera.

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