Los ganaderos de Ourense venden carne 2,5 euros por debajo del coste

IMPACTO MERCOSUR

Las subvenciones suplen las pérdidas de los ganaderos, pero la nueva PAC amenaza con romper el mercado

Hoguera y chalecos amarillos, el domingo en el corte de la A-52.
Hoguera y chalecos amarillos, el domingo en el corte de la A-52. | Marcos Atrio

El cansancio de los ganaderos ourensanos, visible especialmente en estas dos semanas de tractoradas en la ciudad y en otras zonas de la provincia, es el reflejo de una realidad cruda y demoledora: producir un kilo de carne de ternera cuesta hoy más de lo que vale en el mercado.

Al consumidor le cuesta creerlo cuando mira la etiqueta del supermercado, donde la carne nunca ha sido tan cara. Los informes del Ministerio de Agricultura confirman que, al cierre de 2025, la carne de vacuno marcó precios históricos: el añojo cotiza a 7,56 €/kg y la novilla supera los 7,60 €/kg, ambos cerca de un 25% más que hace un año.

Pero este impacto que sufre el comprador queda lejos del que experimenta el productor. Según un estudio reciente de la Fundación Juana de Vega, la realidad en las granjas de Lugo y Ourense es muy distinta. El ganadero gallego medio recibe realmente 5,71 €/kg por la venta de sus animales, mientras que producir ese kilo le cuesta 8,22 euros.

A priori, por cada kilo de carne que sale de una granja ourensana, el ganadero pierde 2,51 euros si solo se tiene en cuenta la venta del animal. El “milagro” que mantiene activas, por el momento, muchas explotaciones son las subvenciones de la Política Agraria Común (PAC). Estas ayudas cubren el agujero y dejan un margen mínimo de 0,25 euros por kilo.

El problema es que la PAC actual no es infinita: el próximo año termina el marco vigente y para 2028 los recortes amenazan seriamente la supervivencia del sector. La Comisión Europea ha propuesto reducir en más de un 22% los fondos destinados a este apartado.

Con las subvenciones actuales, estas cubren 2,76 €/kg del beneficio de los ganaderos gallegos. Sin embargo, si el recorte de 2028 se hiciese efectivo en la situación actual, solo cubrirían 2,15 €/kg, por lo que los productores pasarían a perder 0,36 €/kg si siguiesen vendiendo al mismo precio. Esto les obligaría a subir los precios, afectando de forma directa a todo el mercado y, en especial, al consumidor final.

Por lo tanto, no se trata solo de un problema para los ganaderos: esta situación derivaría en una subida generalizada de precios que afectaría a toda la sociedad. “A PAC fastidia máis ao consumidor que ao produtor”, señaló Miguel Gómez, ganadero y representante de la Asociación do Sector Primario de Galicia, quien explicó que “os gandeiros xa temos para comer, pero o resto da xente terá que pagar moito máis para levar algo á boca”.

Se a PAC xa foi negativa nos últimos anos, imaxinemos o que significará un recorte brutal deste calibre”, manifestó el portavoz del BNG, Bernardo Varela, durante la presentación de una moción en apoyo a las protestas del sector que se llevará al próximo pleno de la Diputación.

A la ecuación de la rentabilidad se suma el coste de mantener a los animales: la alimentación supone casi el 40% de los gastos de una explotación. Si a esto se añade que el maíz y el trigo han vuelto a repuntar en las últimas semanas de 2025, debido a la limitada oferta en el mercado nacional, la capacidad de maniobra de las granjas familiares se reduce al mínimo.

Las cifras de la ganadería

5,71 euros

Precio de venta del ganadero de un kilo de carne al mercado

8,22 euros

Coste de producción del ganadero de ese kilo de carne

0,25 euros

Beneficio gracias a las ayudas

22%

Recorte de la Comisión Europea a los fondos de la PAC

0,36 euros

Pérdida del ganadero si vende al mismo precio tras la nueva PAC

Impacto de Mercosur

En este contexto, la Unión Europea y Mercosur materializan su acuerdo comercial, que los ganaderos ourensanos observan con temor por la entrada sin aranceles de un producto mucho más barato, debido a la menor burocracia sudamericana.

Si las granjas gallegas necesitan cobrar la carne por encima de los ocho euros para tener un sueldo digno sin depender de subvenciones, resulta imposible competir con productos procedentes de Brasil o Argentina, con costes de producción mucho menores y sin las exigentes normativas sanitarias y ambientales que Bruselas impone a los productores europeos.

El recorte extremo de las subvenciones de la nueva PAC y la competencia de la carne sudamericana conforman un cóctel letal para la ganadería local, que difícilmente podría sostenerse en el mercado.

Y la provincia no solo se juega su economía: todo el territorio está en jaque. Las explotaciones ganaderas gestionan más de 200.000 hectáreas en Ourense, actuando como un cortafuegos natural contra los incendios. Si los tractores se apagan, el monte se “comerá” el territorio, convirtiéndolo en una masa de combustible aún mayor frente a la amenaza del fuego.

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