Los gastos básicos devoran casi el 70% del salario medio de un ourensano

COSTE DE LA VIDA

Pagar vivienda y facturas en Ourense exige unos 1.030 euros al mes, reduciendo el ahorro del salario a mínimos.

Gente haciendo la compra en un supermercado de la ciudad.
Gente haciendo la compra en un supermercado de la ciudad.

Pagar el alquiler, llenar la nevera, encender la calefacción y desplazarse exige cada día que pasa un esfuerzo económico más exigente. Atender las necesidades esenciales del día a día se ha convertido en un auténtico desafío cotidiano en la provincia, donde la suma de las facturas indispensables absorbe casi el 70 % de la nómina neta y reduce la capacidad de ahorro de los hogares a mínimos históricos.

La contabilidad mensual de un trabajador en la provincia muestra un equilibrio sumamente ajustado entre la nómina ingresada y los pagos inevitables. Según los últimos datos de la Agencia Tributaria, el salario medio bruto anual en Ourense se sitúa en los 22.294 euros. Esta cifra se traduce en una percepción neta estimada de 1.500 euros mensuales cuando el sueldo se calcula repartido en doce pagas ordinarias.

Al cruzar estos ingresos con las partidas indispensables para sostener la vida cotidiana individual -vivienda, alimentación, energía, transportes e impuestos-, la suma total de compromisos fijos asciende a unos 1.037 euros mensuales. Como resultado directo, casi siete de cada diez euros percibidos a principio de mes (el 69,1 %) quedan bloqueados de forma automática antes de poder atender cualquier otro gasto personal o contingencia doméstica.

Dentro de este cuadro financiero, el apartado residencial representa la partida más pesada. Alquilar una vivienda en la ciudad supone un desembolso medio de 587 euros al mes. Este pago individual absorbe por sí solo el 39,1 % del sueldo neto mensual. Los criterios de planificación financiera recomiendan no dedicar más del 30 % de la nómina a la vivienda para asegurar una economía saneada. En Ourense, el coste de la renta supera ese límite de contención en más de nueve puntos porcentuales, consolidándose como la principal vía de agua para los asalariados en un mercado donde los pisos escasean y los precios continúan en ascenso.

Servicios y facturas

A la vivienda se le añaden los gastos operativos obligatorios. La rigurosidad del clima en la provincia impacta directamente en las facturas de la luz y el gas, cuya media de gasto combinado ronda los 90 euros mensuales para una persona sola. Por su parte, la cesta alimentaria básica en el supermercado exige un desembolso mínimo de 230 euros al mes, acusando el fuerte impacto de la inflación acumulada en los alimentos de primera necesidad como el aceite, la carne o los lácteos.

La configuración geográfica de la provincia añade además la necesidad de disponer de transporte privado para acudir al puesto de trabajo o desplazarse en el día a día. El combustible y el mantenimiento básico del vehículo suponen un gasto estimado de 90 euros mensuales. A esta cifra se agregan 40 euros adicionales correspondientes al prorrateo mensual de los impuestos de circulación, la tasa de basuras y los seguros obligatorios. A esto hay que sumar la tarifa móvil, la conexión a internet y los gastos de comunidad, que añaden al menos otros 45 euros fijos al mantenimiento del piso.

Margen de ahorro

La presión sobre el presupuesto mensual se intensifica para quienes perciben su retribución en catorce pagas. En esta modalidad habitual en gran parte del tejido empresarial, la nómina mensual ordinaria cae a los 1.285 euros netos. Con esa cifra de ingresos, los 1.037 euros de gastos fijos absorben el 80,7 % del sueldo cobrado mes a mes, dejando la disponibilidad financiera de la persona supeditada prácticamente por completo al cobro de las pagas extraordinarias.

En la opción de doce pagas, el remanente libre tras saldar los costes obligatorios queda fijado en 463 euros mensuales. De este margen residual deben salir partidas tan variadas, y en muchos casos necesarias, como el vestuario, el ocio, las revisiones médicas, el mantenimiento de dispositivos y cualquier tipo de imprevisto. Con una cantidad tan ajustada, cualquier avería en el coche, una reparación en casa o la compra de un electrodoméstico agota de golpe ese colchón. Un gasto extraordinario tan habitual como acudir al dentista, pasar la ITV o cambiar los neumáticos obliga directamente a los ourensanos a apretarse el cinturón durante las semanas posteriores, agotando por completo el margen financiero del mes.

La vida en la provincia es hoy un 25 % más cara que hace cinco años

Llegar a fin de mes en la provincia de Ourense resulta hoy un desafío notablemente más complejo que hace un lustro. Los últimos datos del Índice de Precios de Consumo (IPC) facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que la provincia acumula una escalada general de precios del 25,2 % en los últimos cinco años. Esta subida sitúa a las economías domésticas en un escenario de constante tensión. En términos prácticos, una cesta de bienes o servicios que en 2021 costaba 1.000 euros exige desembolsar hoy 1.252 euros en el territorio provincial.

El encarecimiento no se ha repartido de forma homogénea, cebándose especialmente en las partidas indispensables del día a día. La alimentación encabeza esta vertiginosa escalada con un incremento del 37,3% en la cesta básica. De cerca le siguen la vivienda, el agua, la electricidad y el gas, cuyos costes combinados se han disparado un 30,9 %. Salir a comer fuera o alojarse tampoco se libra de la inflación, registrando un alza del 30,3 % que impacta de lleno en el sector servicios.

A estos incrementos se suman los gastos en bebidas alcohólicas y tabaco (+26,3 %) y los servicios financieros y seguros (+23,6 %). El transporte, por su parte, acumula un repunte del 19,1 % por el impacto del combustible, mientras que las actividades recreativas y la cultura se encarecen un 16,1 %. Asimismo, el equipamiento del hogar (+14,8 %) y los servicios sanitarios (+11,4 %) reducen drásticamente la holgura familiar. En el extremo opuesto, los menores repuntes se registran en el vestido y calzado (+3,1 %) y las comunicaciones (+2,9 %), alivios testimoniales que resultan insuficientes para frenar la pérdida acelerada del poder adquisitivo de los ourensanos.

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