El Gobierno deja en vía muerta hasta 60 kilómetros de la A-56 Ourense-Lugo

"OPTIMIZACIÓN DE RECURSOS"

Transportes confirma que la parte de la provincia de Lugo de la A-56 queda “en estudio” por “optimización de recursos”

El único tramo de la A-56 abierto, entre San Martiño y A Barrela.
El único tramo de la A-56 abierto, entre San Martiño y A Barrela.

La autovía A-56 (Ourense-Lugo) deja de existir como proyecto integral. En una respuesta parlamentaria remitida al Senado este 23 de febrero a la nacionalista Carme da Silva, el Ministerio de Transportes ha confirmado la peor de las noticias. El documento es tajante: los casi 60 kilómetros entre Guntín y A Barrela figuran simplemente “en estudio”, lo que supone invalidar años de trámites y declaraciones ambientales para devolver la infraestructura a la casilla de salida.

Esta decisión deja en el limbo una inversión estimada de 352 millones de euros en Lugo, repartidos entre los tramos Guntín-Narón (103 millones), Narón-Taboada (90), Taboada-Chantada (71) y Chantada-A Barrela (88). El Gobierno ya evita las siglas de la autovía y se refiere al proyecto como un “corredor”, terminología que confirma el temor de alcaldes y patronales a que la doble calzada sea sustituida por un modelo de bajo coste (2+1) que mermaría la seguridad.

Tramo de Ourense

El Gobierno establece una jerarquía al definir el tramo “San Martiño-Ourense-Eirasvedras” como “itinerario prioritario” por sus tráficos, cercanos a los 10.000 vehículos diarios. El ministerio asegura centrar ahí sus esfuerzos, con proyectos en redacción hacia Cambeo, A Casilla y Quintela, y la Variante Norte como única obra con máquinas trabajando.

Sin embargo, esta “prioridad” choca con una burocracia que acumula 42 meses de retraso en la redacción de los enlaces clave. Sin ellos, los 55 millones invertidos en los 8,8 kilómetros de Vilamarín carecen de funcionalidad: son una autovía que nace y muere en el campo, obligando a los conductores a reincorporarse al patatal de baches de la N-540. Con solo el 10% ejecutado en tres décadas, la A-56 sobrevive en Ourense lentas redacciones, pero la conexión con Lugo queda sentenciada a un “estudio” que aleja las obras, al menos, otra década.

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