Las “hijas” de Citroën crecieron en Ourense durante los 90
ACTORES EMPRESARIALES
El sector automovilístico en Ourense se especializó como industria auxiliar durante el cierre del siglo XX.
El fin de las operaciones de Citroën supuso la primera gran transformación de la industria automotriz de Ourense, que derivó hacia la industria auxiliar. El millar de trabajadores de su plantilla “subdividiuse a Allibert, onde foron 150 traballadores. Sobre 200 a Labaudo, posteriormente chamado Valeo. E o resto de traballadores ata os 300 e así, se foron para Vigo”, recuerda Rogelio Iglesias, que en aquella época empezó su trabajo en Allibert, que después se llamaría Faurecia, y posteriormente, Forvia.
El año 1997 marcó un punto de inflexión, con la llegada de capital extranjero que buscaba aprovechar la cercanía con la planta de PSA en Vigo. Junto a Faurecia, nacieron y crecieron iniciativas como Inplasor Galicia, demostrando que el tejido empresarial ourensano podía competir en los mayores estándares de calidad, según señala la Asociación de Empresarios del Polígono de San Cibrao.
Rogelio Iglesias vivió también el paso de la mecánica tradicional a la industria 4.0. Iglesias, formando parte del contingente de 150 trabajadores que realizaron la transición, destaca el cambio de paradigma en la producción de salpicaderos y componentes interiores. “O cambio de oficio foi total”, recuerda, “pasamos de traballar na mecánica de motores, con cigüeñais e discos de freno, a aprender o funcionamento de inxectoras de plástico”.
Esta década cerró con la Asociación de Empresarios consolidada como interlocutor esencial, logrando que Ourense no fuera solo una periferia de Vigo, sino un centro con identidad propia en la cadena de valor global de la automoción.
Actores empresariales
Entre los grandes actores de la década, Faurecia actúa como el gran motor tractor, aportando volumen y proyección internacional mediante la fabricación de componentes críticos como tableros y paneles de puertas. A su lado, Inplasor Galicia representa el éxito de la industria auxiliar local, con la inyección de plásticos.
Finalmente, ACS Ibérica (del grupo CIE Automotive) completa este ecosistema desde la Tecnópole, con productos de alto valor añadido, especializándose en sistemas de confort y techos para automóvil.
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