La inflación en Ourense marca su nivel más alto en tres años y medio

HASTA EL 5,6%

El IPC en la provincia escaló en septiembre hasta el 5,6% impulsado por la subida de la factura del agua

Un ourensano reposta carburante en una estación de servicio.
Un ourensano reposta carburante en una estación de servicio. | Alan Pérez

Los precios volvieron a castigar el bolsillo de los ourensanos durante el mes de septiembre. El Índice de Precios de Consumo (IPC) escaló hasta el 5,6% en su tasa interanual, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este registro consolida a la provincia como uno de los territorios donde más se ha encarecido el coste de la vida en el último año, ampliando la brecha con la media del resto del país.

Para encontrar una inflación similar en Ourense hay que retroceder más de tres años y medio. Desde febrero de 2023, cuando el indicador marcó un 6,9% en plena crisis de precios, el IPC provincial se había mantenido ininterrumpidamente por debajo del umbral del 5%. Ni siquiera con el estallido de la guerra de Irán, un periodo en el que Ourense llegó a ser la provincia con mayor subida del IPC de todo el país, se había vuelto a superar esta barrera.

Con este 5,6%, Ourense se instala en la quinta posición nacional entre las provincias con mayor inflación interanual, un escalón que comparte con A Coruña, Cuenca y León. Por encima únicamente figuran cuatro territorios: Burgos (6,3%), Ciudad Real (5,9%), Badajoz (5,7%) y Toledo (5,7%). Todas ellas superan con claridad la media española, fijada en el 4,9%. En el balance acumulado en lo que va de año, los precios locales registran un incremento del 4,2%, mientras que el avance mensual del índice respecto a agosto fue de cuatro décimas.

Lo que más sube

Al aterrizar los datos en el día a día, el golpe al bolsillo no llega tanto del supermercado como de los recibos fijos del mes. El encarecimiento más brusco del último año lo sufre el agua y las tasas ligadas a la vivienda, que se han disparado un 32,7% interanual en la provincia. Este porcentaje histórico es el reflejo directo del “tarifazo” aprobado por el Concello de Ourense el año pasado, que liquidó las tarifas congeladas desde 2012 para encarecer el recibo a hogares y empresas.

La factura energética es el otro gran agujero para la economía doméstica. La luz, el gas y los combustibles del hogar son hoy un 18,3% más caros que hace un año, tras una escalada constante desde primavera. A esto se suma el transporte: mantener el coche y llenar el depósito cuesta un 16,6% más que hace doce meses. Frente a la escalada en los suministros y los carburantes, la cesta de la compra da una tregua. Los alimentos y bebidas se encarecieron un 3,2% en el último año, una subida contenida que queda más de dos puntos por debajo del IPC general y da un respiro al presupuesto familiar.

La escalada de los carburantes prorroga el descuento de 20 céntimos

El fuerte encarecimiento de los carburantes ha obligado al Gobierno a prorrogar la rebaja del combustible en las gasolineras. A diferencia del nivel provincial, donde el INE solo ofrece un dato conjunto de transporte privado, la estadística nacional sí baja al detalle: en septiembre, el diésel se disparó un 34% respecto al año anterior y la gasolina subió cerca de un 28%. Ambas subidas pulverizaron el límite del 15% fijado por el Ejecutivo central en su paquete anticrisis para retirar las medidas de alivio fiscal. Como consecuencia de este incremento, la bonificación de 20 céntimos por litro continuará vigente durante todo noviembre, aplazando el plan oficial que preveía reducirla a 13 céntimos. Por contra, la electricidad repuntó un 11,4% y se queda sin rebajas adicionales.

Esta escalada de la energía ha tenido un reflejo inmediato en el coste de la vida. Galicia se situó en septiembre como la comunidad autónoma con mayor inflación del país junto a Castilla-La Mancha, al registrar una tasa del 5,5%, seis décimas por encima de la media nacional, fijada en el 4,9%.

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