Lluvia de semillas sobre tierra ourensana quemada por los incendios forestales
SEMILLAS CONTRA LA EROSIÓN
El proyecto piloto CoberDron cosecha resultados tras esparcir desde el aire más de 120 millones de semillas de cereal con aeronaves de precisión en montes calcinados por los devastadores incendios en Valdeorras el pasado verano
Cereales y drones han unido su potencial para contribuir a la recuperación del monte arrasado por el fuego, sujetar la tierra y devolver el verdor tras los devastadores incendios registrados hace un año en Ourense. El más grave anotado en el cargado historial de Galicia se registró en la comarca de Valdeorras. El fuego iniciado en Larouco el 13 de agosto se descontroló durante diez días ininterrumpidos, calcinando 37.000 hectáreas. Al destruirse la cubierta vegetal en zonas escarpadas, las primeras lluvias del otoño provocaron el arrastre de cenizas, lodos y sedimentos por el cauce del Regueiro do Focarón hacia los valles inferiores.
Más de 90 hectáreas
La técnica innovadora del proyecto CoberDron se enfocó a la prevención de la erosión. Se actuó durante el pasado invierno en el entorno de Caborco de Farelos, en Vilamartín de Valdeorras. Este proyecto piloto consistió en soltar desde un dron agroforestal una “auténtica lluvia de 120 millones de semillas sobre más de 90 hectáreas”, en un total de ocho puntos, en los que pronto empezó a reverdecer, tal como explican los responsables del proyecto promovido por la Fundación Matrix, con el ecólogo y profesor de la UVigo Javier Montalvo al frente y los drones Beniu; el impulso del Concello y la Comunidad de Montes en Mano Común Río Farelos y Porqueira. “El dron de precisión da resultados indiscutibles”, asegura Montalvo que explica que “lo importante es la parte radicular, que la semilla enraice, no tanto que salga verde”, porque insiste en que la protección del suelo tras un incendio “es una acción prioritaria en la restauración ecológica”.
Para sementar se optó por una auténtica vuelta a los orígenes. “Se sembraron herbáceas, en concreto, triticale”, un cereal híbrido obtenido del cruce entre la alta calidad del grano del trigo (Triticum) y la resistencia del centeno (Secale). “Usamos una semilla grande para evitar que se escurriera por las laderas con las lluvias. Se trata de un cultivo que se utilizaba antiguamente, muy rústico y que germina bien”, detalla el ecólogo. Este procedimiento no es excluyente de otras actuaciones sobre el terreno, como el mulching manual o el helimulching (balas de paja lanzadas desde helicópteros), que también han propiciado vegetación, “porque posiblemente la paja era rica en semillas, por haberla cosechado con espiga, y también está propiciando cultivos de cereal sobre terreno quemado”. Son técnicas combinables, pero “el dron tiene la capacidad de abordar grandes superficies, con precisión, de forma rápida y en zonas de difícil acceso para la maquinaria”, explica Montalvo.
Desde la UVigo y la Fundación Matrix se muestran esperanzados en esta solución. “Te sorprendes porque se han encontrado semillas germinadas en regueros canalizados o en cárcavas, en los enclaves más difíciles” y destacan que además el dron permite contener costes. Los responsables han mantenido este martes una reunión entre la Universidad de Vigo y la Dirección Xeral de Planificación e Ordenación Forestal para analizar las conclusiones y proponer una segunda fase para optimizar y validar operativamente esta tecnología en su aplicación futura.
Éxito de un cereal ancestral
En Caborco de Farelos, la actuación se completó con éxito. Ahora se aprecia el cereal amarillento por las laderas porque ya secó, pero se consiguió el crecimiento radicular pretendido y también el retorno a las zonas quemadas de fauna como roedores y pájaros. “La mayoría de la siembra se estableció bien, en algunos puntos hay trigales y en otros plantas más pequeñas, pero el resultado es positivo”, destaca Montalvo, que recuerda que “el objetivo no es cultivar cereales sino poner algo en donde no había nada y que ayude a mitigar el impacto del incendio”, porque la protección del suelo es lo más importante, es un patrimonio.
CoberDron se presenta como un referente de restauración ecológica que aporta soluciones para que el paisaje postincendio no se convierta en lo que a veces se aprecia a vista de dron, “una desolación de penedos”.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
SEMILLAS CONTRA LA EROSIÓN
Lluvia de semillas sobre tierra ourensana quemada por los incendios forestales
TECNOLOGÍA PARA EL RURAL
Los drones se alían con el agro ourensano para asumir tareas complejas
ATRACTIVO TURÍSTICO
Más del 30% de turistas en agosto llegarán por el eclipse
Lo último