Casi la mitad de los concellos ourensanos ya ganan población

Nunca antes tantos concellos ourensanos (44) lograban sumar o mantener el número de vecinos

Vista panorámica de la ciudad.
Vista panorámica de la ciudad. | Óscar Pinal

Los datos del Instituto Galego de Estatística (IGE) a 1 de julio confirman un cambio de ciclo inédito: la provincia sumó 700 habitantes en la primera mitad de 2025 gracias al empuje inesperado de un rural resucitado, tirando del carro comarcas como A Limia, O Ribeiro o Valdeorras. 44 de los 92 municipios logran frenar la sangríademográfica, la cifra más alta de la historia: 41 de ellos ganaron población entre enero y julio de 2025, otros tres se quedaron estables. 

En total, 44 de los 92 municipios de la provincia -un 48% del territorio- han logrado poner el contador de la despoblación en positivo o a cero entre enero y julio. El saldo global arroja 694 nuevos vecinos para la provincia, elevando el total a 305.972 habitantes, pero lo verdaderamente noticioso es cómo se reparte ese crecimiento.

Si bien la ciudad ejerce de locomotora principal (+691 vecinos), el crecimiento se ha capilarizado. El caso de Carballiño merece capítulo aparte. La villa del Arenteiro se ha comportado en este semestre como una ciudad atlántica, sumando 270 habitantes y consolidándose por encima de la barrera de los 14.500, pero desde el Concello ya han avanzado que cerraron el año pisando el acelerador, llegando hasta15.059 habitantes. Junto a ella, Allariz (+108) sigue fiel a su tendencia alcista.

Rural al alza

Pero la sorpresa salta en los municipios más rurales, que ganan más población que incluso en la etapa de estallido covid. Municipios como Sarreaus (+51), Leiro (+44), Monterrei (+40) o Castrelo do Val (+33) lideran un despertar rural”que llega a casi todas las esquinas de la provincia. En Valdeorras, el pequeño concello de Larouco suma 31 vecinos; en Terra de Celanova, Ramirás rompe su racha negativa con 27 nuevos censados; e incluso en la montaña, A Veiga y Manzaneda logran contener la hemorragia y suman efectivos.

Este auge del rural profundo contrasta con el frenazo de los concellos dormitorio clásicos. Pereiro de Aguiar y Taboadela cierran el semestre con saldo cero (0), y Barbadás crece de forma moderada (+36). Los datos sugieren un cambio de tendencia residencial: los nuevos habitantes parecen optar por núcleos rurales más alejados, ante el auge del precio de la vivienda. 

Los peor parados

No todo el mapa es verde. La recuperación va por barrios y deja atrás a villas históricas que no logran subirse al tren. Ribadavia se lleva la peor parte, perdiendo 85 vecinos en seis meses y alejándose de los 5.000 habitantes. Celanova (-30), Verín (-5) y O Barco (-7) cerraron también el semestre en negativo, aunque con caídas mucho más suaves que en años anteriores.

Para entender la magnitud del dato ourensano hay que mirar a los vecinos. En este semestre, la provincia de Ourense (+694) ha mostrado más dinamismo que la de Lugo (+465), logrando un sorpasso en crecimiento absoluto poco habitual.

Otro dato para el optimismo. Al revisar la lista de los 10 concellos que más población pierden de toda Galicia, no aparece ningún ourensano por primera vez en décadas. El agujero demográfico se ha desplazado a la costa, con villas coruñesas y pontevedresas (Ribeira, Noia, Lalín) liderando las caídas de población. 

Territorio de acogida

Ourense ha logrado en este 2025 convertirse en un territorio de acogida capaz de importar talento y mano de obra. La llegada de nuevos residentes procedentes del extranjero, sumada al retorno de emigrantes y a la atracción de familias de otras provincias españolas que buscan calidad de vida o precios de vivienda más asequibles, ha logrado lo que parecía imposible: neutralizar la crisis de natalidad.

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