La odisea de una dentista cubana para ejercer en Ourense

LENTITUD BUROCRÁTICA

Massiel Hernández lleva de cinco años atrapada en la burocracia a la espera de validar su título de Odontología que obtuvo en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara (Cuba) para ejercer en Ourense.

Massiel Hernández posa con su título de Odontología de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara (Cuba).
Massiel Hernández posa con su título de Odontología de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara (Cuba). | La Región

Las trabas burocráticas son uno de los principales problemas con los que chocan las personas que vienen de otros países a España en busca de una vida mejor. Massiel Hernández Batista es el ejemplo de la paciencia que hay que tener para conseguir que los trámites se lleven a efecto y lo duro y largo que es el proceso.

En su caso, llegó a Ourense procedente de Cuba en el 2021 y cinco años después todavía sigue esperando que le homologuen su título de Odontología en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara para ejercer como dentista. “Vine con muchísima ilusión de ejercer la profesión aquí y prestarle un servicio a España, un servicio en el país donde quiero vivir. Y no se ha podido, a mí me parece una vergüenza sinceramente”, confiesa.

La lucha burocrática no dio sus frutos y derivó en una pugna judicial. “Esperar cinco años una homologación es inaceptable. (...) no en el caso solo de Massiel, sino en el caso de muchos, muchos peticionarios (...) incluso ciudadanos españoles que van a estudiar a otros países”, señala Arián González, su abogado.

Tras transcurrir con exceso el plazo legal de nueve meses sin recibir respuesta, la solicitante interpuso un recurso ante la denegación por silencio administrativo por parte del Ministerio de Universidades. “Llevamos muchos años en este procedimiento. Estamos hablando de que todo comenzó en septiembre del 2021 que fue cuando yo llegué a España, presenté la homologación del título y en vista de que pasado un año, en vista de que no avanzaba y de que ni tan siquiera me tramitaban el expediente, se presentó la demanda”, explica Hernández.

“A nadie le importa que tú estés años y años esperando ahí, que tu vida quede parada”, dice la afectada

El caso llegó hasta la Audiencia Nacional. “Yo pensaba que en España se cumplían los plazos, pero se ve que al Gobierno español le da igual, ignora totalmente estas solicitudes”, señala.

Los magistrados ordenaron la retroacción del procedimiento administrativo para que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) dicte una resolución motivada sobre la procedencia de la homologación solicitada. La sentencia es del 16 de marzo de 2026 y siete meses después Massiel Hernández sigue sin su título.

“Este fallo de la Audiencia Nacional es novedoso. Nunca, nunca se había dictado una sentencia de este tipo con costas porque los extranjeros muchas veces no tienen medios para pagarse un abogado y un procurador”, señala González.

Duro camino laboral

La imposibilidad de conseguir convalidar su título cubano en España llevó a Massiel a un duro camino laboral. Al no conseguir la homologación, tuvo dos opciones sobre la mesa: estudiar higienista o ejercer en una clínica privada como auxiliar. Escogió la segunda y la experiencia fue complicada para ella.

“Ejerces varias tareas como odontóloga y luego tienes que trabajar entre 12 y 14 horas, además hacía un montón de horas extra que no me abonaban y me pagaban el salario mínimo. La explotación laboral es brutal”, asegura. Al respecto, vio en la profesión mucha gente en las mismas circunstancias.

En este sentido, considera que la sanidad bucodental es un negocio. ¿Es lícito mercantilizar la salud de la gente? Es la pregunta que yo a veces me hago porque yo vengo de Cuba, donde se caracteriza por ser preventiva y no mercantil”, indica.

Su abogado añade que los convenios en la sanidad privada en Ourense son “un auténtico esperpento”. “Que una doctora, como es el caso de Massiel, tenga que trabajar de auxiliar haciendo 12 horas diarias y pagándole el salario mínimo que puso el gobierno de España, porque el convenio incluso pone menos salario del que corresponde, es un disparate”, apunta el letrado.

Ella continúa con todas las esperanzas puestas en la ansiada homologación. “Conseguirla sería un gran éxito. No solo para mí, sino para todas las personas que todavía están esperando obtenerla. No somos una ni dos ni tres, hay miles esperando que no han podido validar sus titulaciones”, señala.

Sin embargo, aunque la validación sería una excelente noticia para ella, no compensaría todo el sufrimiento que lleva padeciendo durante más de cinco años. “A nadie le importa que tú estés años y años esperando, que tu vida quede parada completamente en ese aspecto”, asegura de forma tajante Massiel Hernández.

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