Cada ourensano gasta 684 euros de media al año en la farmacia
CIFRA EN AUMENTO
El gasto farmacéutico en Ourense supera los 200 millones de euros anuales, impulsado por el envejecimiento de la población, el aumento de la esperanza de vida y la creciente polimedicación, con un consumo medio de 684 euros por habitante.
El gasto farmacéutico en Ourense supera ya los 200 millones de euros anuales entre toda la población. Cada ourensano desembolsa una media de 684 euros en medicamentos y diversos productos de farmacia, según datos del Servizo Galego de Saúde. Un coste en constante aumento debido principalmente al envejecimiento de la población y al aumento de la esperanza de vida, resultando en muchas personas polimedicadas. Estadísticamente, cuanto más mayor sea una persona adulta más medicina va a necesitar por lo general.
En el total de Galicia, el gasto anual de toda la población se ubica en torno a los 2.000 millones de euros, con más de 75 millones de envases facturados, una cifra en un incremento anual de más de un 3%. Ourense supera en gasto por persona a A Coruña (643 euros) y a Pontevedra (627 euros), pero se queda por detrás de Lugo, que lidera en Galicia con hasta 698 euros de gasto por habitante.
“Afortunadamente, tenemos una población muy envejecida y esto desemboca en que a nivel de gasto sanitario, las enfermedades crónicas tipo cardiovasculares o diabetes sean lo que más vendamos”, confirmó Cristina Cuquejo, de la Farmacia La Pontina, ubicada en el barrio de A Ponte de la ciudad. “En la medida que ha aumentado la esperanza de vida, también lo ha hecho la medicación”, resaltó la farmacéutica.
Aparte de la mayor necesidad de medicación, Cuquejo también destacó “un auge de interés” por la suplementación por parte de los ourensanos: “La gente quiere vivir más y mejor. Está de moda el magnesio, la ashwagandha, la vitamina D, la vitamina C y cualquier tipo de omega”.
Principales medicamentos
Esta búsqueda de bienestar profiláctico convive diariamente con la dispensación incesante de los tratamientos convencionales. Al analizar el botiquín habitual de los ourensanos, los principios activos más recurrentes reflejan claramente esta prevalencia de las patologías crónicas. Lideran la lista de medicamentos de uso común como el paracetamol, el ibuprofeno y el omeprazol. Sin embargo, el grueso de la medicación prescrita se concentra en fármacos específicos para el colesterol y la tensión arterial, así como la metformina para la diabetes.
Dentro de estos tratamientos crónicos vinculados a la edad avanzada, Cuquejo subraya un cambio de tendencia médico muy significativo. Históricamente, el mercado de los anticoagulantes estaba dominado por el Sintrom, mientras que en día, su consumo ha descendido de forma notable en favor de medicamentos más seguros como el rivaroxabán.
Otro de los grandes hitos recientes en el consumo farmacéutico es el estallido de los medicamentos inyectables para adelgazar, tipo Ozempic. Desde la Farmacia Pontiña reconocen que desde que asumieron la titularidad en enero de 2024 han notado un “crecimiento exponencial” en la dispensación de estos productos.
“Ahora se nos percibe como el punto de referencia sanitario más accesible”
Por otro lado, los productos destinados a paliar problemas de salud mental también están en repunte. La pandemia marcó un punto de inflexión, elevando notablemente la prescripción de antidepresivos y ansiolíticos, pero muchos pacientes muestran reticencias a iniciar tratamientos con benzodiacepinas debido al temor a sus efectos secundarios. Esto ha provocado un curioso repunte en la demanda de alternativas naturales, consolidando al azafrán como un popular antidepresivo natural y al magnesio bisglicinato como un eficaz relajante muscular.
Este estrés, sumado a la inevitable polimedicación de la tercera edad, se traduce además en una escalada de patologías gastrointestinales. “El intestino y el cerebro están muy conectados, el estrés desencadena este tipo de problemas”, advirtió Cuquejo, justificando el incremento en la venta de protectores, laxantes y antidiarréicos.
Cuidado exterior
El cuidado exterior y los factores ambientales también marcan fuertemente el ritmo de ventas en los mostradores. La dermocosmética vive un auge, impulsada por una clientela cada vez más exigente y preocupada por su piel, con gran aumento especialmente en las ventas de cremas solares. “Hay mucha más conciencia, la gente cuando viene a la farmacia previamente ya se ha informado. En la era de la sobreinformación, nosotros somos un canal para seleccionar qué cremas y tratamientos son correctos y cuáles no”, afirmó Cuquejo.
La proliferación de alergias también repercute en el gasto farmacéutico, siendo Ourense una ciudad especialmente complicada en este sentido. “La zona próxima al río Miño es un foco muy grande de polinización”, destacó la farmacéutica.
Aumento de “consultas”
Los servicios farmacéuticos también se han expandido hacia la atención directa de las consultas y dudas del paciente. Ante un sistema sanitario a menudo saturado y las agendas apretadas de los médicos, el rol del farmacéutico ha adquirido un papel que va mucho más allá de la dispensación. “Afortunadamente, ahora se nos percibe como el punto de referencia sanitario más accesible. Para hacer una consulta no hay que pedir cita y tenemos una zona específica de atención”, subrayó Cristina Cuquejo.
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