Protección solar: buenas prácticas desde la oficina de farmacia

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Publicado: 20 jun 2026 - 05:10
Protección solar
Protección solar

Con la llegada del verano aumentan las actividades al aire libre, los paseos, las vacaciones y el tiempo de exposición al sol. Disfrutar del buen tiempo forma parte de nuestro bienestar, pero también es importante recordar que la radiación solar tiene efectos acumulativos sobre la piel y que una exposición excesiva puede afectar a nuestra salud.

La radiación ultravioleta es uno de los principales factores relacionados con el envejecimiento prematuro de la piel y constituye el principal factor de riesgo modificable para el desarrollo de cáncer cutáneo. La buena noticia es que gran parte de este daño puede prevenirse mediante hábitos sencillos incorporados a nuestra rutina diaria.

Uno de los errores más frecuentes es pensar que solo necesitamos protección solar cuando vamos a la playa o a la piscina. Sin embargo, la radiación solar también nos acompaña mientras paseamos, practicamos deporte al aire libre, trabajamos en el exterior o realizamos actividades cotidianas.

Por ello, los farmacéuticos de Ourense recomendamos utilizar un fotoprotector de amplio espectro adecuado a las necesidades del paciente y aplicarlo de forma generosa sobre las zonas expuestas. Además, es importante reaplicarlo cada dos horas cuando existe exposición continuada al sol, especialmente después del baño o de una sudoración intensa.

No solo crema solar

La protección solar no debe basarse únicamente en el uso de cremas. Buscar la sombra durante las horas centrales del día, utilizar sombreros, gafas de sol homologadas y ropa adecuada son medidas que complementan y mejoran la protección frente a la radiación solar.

Los niños merecen una atención especial, ya que su piel es más vulnerable a los efectos del sol. Las quemaduras solares durante la infancia se asocian a un mayor riesgo de problemas cutáneos en etapas posteriores de la vida, por lo que resulta fundamental fomentar hábitos de fotoprotección desde edades tempranas.

Otro aspecto que suele pasar desapercibido es la fotosensibilidad asociada a determinados medicamentos. Algunos tratamientos pueden aumentar la sensibilidad de la piel al sol y favorecer la aparición de quemaduras, irritaciones o manchas cutáneas. Entre ellos se encuentran algunos antibióticos, antiinflamatorios, diuréticos, medicamentos para el acné o determinados tratamientos cardiovasculares. Por ello, es recomendable consultar con el farmacéutico ante cualquier duda, especialmente durante los meses de verano.

Revisar la piel

También es aconsejable revisar periódicamente nuestra piel y vigilar la aparición de nuevas lesiones o cambios en lunares ya existentes. Ante cualquier lesión que cambie de tamaño, forma o color, o que presente un aspecto diferente al habitual, conviene consultar con un profesional sanitario para su valoración.

Proteger nuestra piel no significa renunciar al verano, sino disfrutarlo de forma responsable. La fotoprotección es un gesto sencillo que ayuda a prevenir problemas futuros y contribuye a mantener la salud de nuestra piel a lo largo de toda la vida.

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