Ourense no tempo: Álbum de verano | El bar flotante de Oira

LEMBRANZAS

Rafael Salgado ofrece una nueva entrega de Ourense no tempo

Barcaza de Oira, con el bar flotante que daba servicio a los bañistas.
Barcaza de Oira, con el bar flotante que daba servicio a los bañistas. | Picasa

Nunca llegué a conocer este bar que se instalaba en medio del cauce para dar servicio a los bañistas de la playa de Oira. Según mis datos funcionó al menos durante tres veranos a mediados del siglo pasado. Comenzó siendo una estructura algo precaria, que se mantenía a flote gracias al empuje de unos bidones metálicos, pero en su última etapa incluso contaba con zonas cubiertas y un aspecto mucho más sólido como podéis ver en la imagen. Eso sí, lo de usar la plataforma como trampolín para zambullirse en el Miño ya estaba estrictamente prohibido por aquel entonces.

Reconozco que me encantaría, si no comer, -que hoy parece una quimera administrativa- al menos tomar una cerveza o un café mecido por la corriente del padre Miño. Son placeres sensoriales que hoy se nos ocultan bajo normativas y miedos. No obstante, si tenéis curiosidad y todavía resisten, en Barra de Miño existían dos establecimientos con “terrazas fluviales” que mantienen vivo ese espíritu de comunión con el agua.

¿Por qué no buscamos maneras valientes de integrar el río en nuestra vida cotidiana? Lo hemos tenido siempre ahí, regalándonos frescor y paisaje y, sin embargo, durante décadas le hemos dado la espalda, convirtiéndolo en un límite en lugar de en un punto de encuentro. Recuperar espacios como este bar flotante sería, sin duda, devolverle a Ourense parte de su alma ribereña.

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