Ourense no tempo álbum de verano | Los Muchachos

LEMBRANZAS

Rafael Salgado ofrece una nueva entrega de Ourense no tempo

Benposta 1967.
Benposta 1967.

Durante años, estos muchachos, de la mano de su director y fundador, el padre Silva, llevaron el nombre de Ourense por los cinco continentes. Lo que comenzó en 1956 como un refugio y una oportunidad para jóvenes humildes en la finca de Benposta, terminó convirtiéndose en una utopía hecha realidad: la Nación de los Muchachos.

Bajo su lema “fuertes de espíritu, sanos de cuerpo y limpios de corazón”, el padre Silva no solo creó un espectáculo, sino un modelo de autogobierno donde los propios jóvenes eran ciudadanos con derechos y deberes, moneda propia y hasta pasaporte. El Circo de los Muchachos, que vemos en este cartel de 1967 durante su estancia en el Burgo de las Naciones de Santiago, era el escaparate mundial de ese esfuerzo colectivo.

Aquella pirámide humana que hoy recuperamos con nitidez gracias a la Inteligencia Artificial, no era solo una acrobacia técnica; era el símbolo de una comunidad que se sostenía mutuamente. Desde Ourense para el mundo, estos artistas demostraron que con disciplina y una guía espiritual y humana, no había meta —ni altura— inalcanzable. Se regían por una jerarquía basada en la solidaridad: el fuerte abajo para sostener, el débil en medio para equilibrar y el niño en la cumbre como esperanza del futuro.

Fue, posiblemente, el proyecto social y artístico más ambicioso de nuestra historia reciente; un sueño que nació entre los muros de una vieja finca y terminó aplaudido en el Madison Square Garden de Nueva York o el Grand Palais de París, recordándonos que, cuando se confía en la juventud, el equilibrio siempre es posible.

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