Ourense no tempo | Cosas de la tecnología

LEMBRANZAS

Plaza de toros en plaza mayor (arriba a la izquierda), las obras del puente medieval (arriba a la derecha) y la barbería la Nueva Luz, antes y después del uso de la IA (las dos de abajo)
Plaza de toros en plaza mayor (arriba a la izquierda), las obras del puente medieval (arriba a la derecha) y la barbería la Nueva Luz, antes y después del uso de la IA (las dos de abajo)

Confieso que suelo abordar los avances científicos, con cierta cautela; pero no nos engañemos, los considero imprescindibles. En la ciencia está el futuro y defiendo plenamente que gestionada con ética y responsabilidad es una maravilla.

Podría contaros mi experiencia cuando sufrí un infarto y tumbado en una camilla pude ver cómo de manera mínimamente invasiva un cardiólogo, manejando una “maquinita”, me salvaba la vida. O cuando por casualidad o circunstancias vi como se extraían unos pólipos del colon de un paciente. Podría seguir con maravillas de la ciencia médica, pero es que sabéis que no solo este ámbito cuenta con beneficiosos avances. Los autos hoy prácticamente pueden circular solos con seguridad, la información está al alcance de las manos de cualquiera que la quiera conocer, etc. etc. El tema es conseguir que esos avances supongan el máximo beneficio con el mínimo perjuicio. Sí, porque también existen perjuicios y ahí es donde procede el control y la regulación.

En estos días me he visto obligado a dejar de lado mi ordenador y por tanto mis lecturas de prensa antigua han dejado paso a otra actividad igual de interesante, pero que puedo hacer con el móvil, de pie, sentado e incluso acostado. El móvil es otra maravilla del progreso que necesita ciertas normas para ser perfecto. En esta ocasión os hablo de la Inteligencia Artificial, el avance que promete revolucionar, facilitar y mejorar nuestras vidas, pero… ojo!!!! De nuevo se hace necesaria una regulación efectiva.

Ver cómo se produjeron en la Edad Media las obras que transformaron nuestro puente viejo, de romano a medieval, es algo imposible por otros medios, (bueno, si cualquier artista del pincel o del lápiz podría hacerlo, pero...) Sin embargo, la I.A. con algunas instrucciones en un par de minutos puede dejarnos ver una imagen aceptable y, si le dedicamos tiempo y tenemos conocimiento del tema, se pueden conseguir resultados espectaculares.

La artista Consuelo Larios se despide del publico en el Salón Pinacho Diciembre de 1912 diario El Miño.
La artista Consuelo Larios se despide del publico en el Salón Pinacho Diciembre de 1912 diario El Miño.

Hoy esta tecnología está ya al alcance de los especialistas en informática y comienza a dejar que los novatos hagamos pruebas. Tal vez este sea el momento de regular su uso, para evitar problemas. Máxime sabiendo como se sabe que los amigos de lo ajeno y del beneficio fácil están siempre más preparados que los demás....

Aquí os dejo unos ejemplos de lo que la tecnología puede hacer con unas breves instrucciones y escasos minutos. Cierto es que de momento aún son muchos los detalles que nos permitirían saber que es un engaño, pero el continuo desarrollo de esta tecnología irá limando detalles. De hecho ya hoy se engaña a mucha gente con estos temas: artistas anunciando productos de escasa calidad, simples fraudes de inversión, o peticiones de donativos, la delincuencia es variada.

En el supuesto cuadro al óleo que muestra las obras de reconstrucción del puente viejo, fijaos en la parte derecha, a partir de la torre... En el “antiguo” grabado coloreado que muestra una corrida en la primigenia plaza de toros de la ciudad son muchos los detalles que nos permitirían darla como falsa; ¿nuestra plaza sin inclinación? ¿dónde está el palacio episcopal? (hoy Museo Arqueológico, o casi). Una bella galería que el artista modificó sin motivo... ya por no hablar de que es muy dudoso que la plaza que se montaba fuera redonda...

Y para el final he dejado lo que de verdad me apasiona y aplaudo. Con la inteligencia artificial se pueden recuperar imágenes dañadas hasta lo indecible, pero lo mejor es poder conseguir que imágenes de las que solo tenemos una vieja página de periódico, con la trama del papel, fallos de imprenta y demás que han hecho de la imagen un simple borrón, podamos ver algo. En ocasiones tampoco aguantará un análisis meticuloso, principalmente los rostros, pero de no tener nada a conseguir algo....

Aquí os dejo dos ejemplos: el primero es de una foto de prensa de 1912 en Diario El Miño, que anunciaba la despedida de una bella artista en el salón Pinacho de la ciudad, y la segunda es un pequeño homenaje a mi amigo y profesor Paulino Izquierdo. Se trata del interior de la barbería la Nueva Luz, que regentaba su abuelo Ramón Gutiérrez Parada en la calle Santo Domingo. Seguramente le hubiera gustado ver con esta claridad.

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