Ourense no tempo | Algunas empresas ourensanas

LEMBRANZAS

Viaja al pasado con una nueva entrega de Ourense no tempo por Rafael Salgado.

La colectiva.
La colectiva.

Ourense no se levantó solo sobre grandes nombres, sino sobre multitud de talleres, almacenes y casas comerciales que dieron empleo, abastecieron barrios enteros y sostuvieron una economía urbana de escala media. La investigación sobre la ciudad y sobre otras urbes similares muestra que ese tipo de tejido productivo, aunque menos vistoso que la gran industria, suele ser decisivo para la modernización local, la calidad de vida y la continuidad económica

En Ourense habría que hablar de ese entramado al menos desde el siglo XVI, y la cordelería, fabricación de velas, muebles o el curtido de pieles serian sus principales protagonistas, junto a un sector que tal vez de manera premonitoria comenzaba a crecer: tejedores, costureras, sastres… el mundo de la moda echaba a andar. Para grandes empresas hubo que esperar la llegada del belga Manuel Malingre Parmentier a finales del siglo XIX para conocer la que durante años fue uno de los principales motores económicos de la ciudad: la Fundición Malingre, que abrió camino al introducir nuevas técnicas del hierro y acompañó durante más de un siglo la evolución urbana de Ourense. Ana Malingre, tataranieta del fundador, nos lo recordó en su tesis doctoral “La Fundición Malingre: historia y aportaciones al patrimonio artístico y etnográfico ourensano”. Sin duda que a su sombra se desarrollaron en el tiempo otras empresas del sector, como la fundición que recientemente descubrí en mis lecturas, montada por el polifacético Secundino Couto Solla a modo de complemento a su almacén de materiales de construcción, o la de Rogelio Fernández, que desde la década de los 20 acogía a buen número de empleados en sus naves de la Lonia, o la fundición Pereira dos Santos (1942) o el taller de cerrajería artística de José Delfín Bao (Pelayo, 6).

Como nexo de unión entre estas empresas del metal y las dedicadas a la automoción de manera exclusiva, muchos recordareis Carrocerías Pérez y Pegerto Caride. Sin olvidar a quien llevo el nombre de Ourense por todo el mundo con sus vehículos: don Eduardo Barreiros.

Hoy vamos a intentar recuperar algunos de estos nombres industriales del olvido, con el ánimo de “excitar”, como decían nuestros mayores, a futuros empresarios a eso: montar nuevas empresas. Sé que no es sencillo, pero…

Si alguien nos pide citar empresas ourensanas actuales, seguro que sectores como el de la alimentación (Coren, Aceites Abril, Cuevas), o la moda (Adolfo Domínguez, Lonia Textil, Verino etc.) ganarían por goleada en la memoria local. Pero aunque muchos no lo sepamos, tenemos un tejido empresarial que sin duda tendría que aumentar, pero el esfuerzo y tesón de muchos vecinos han dado sus frutos. ¿Os suenan: Copasa, REVI, Digal? Son líderes en sus sectores, por no citar empresas con una historia más que ourensana pero que para poder crecer han pasado a manos ya no netamente locales, el ilustre Eduardo Barreiros continúa activo en Galfor.

Pero permitidme que me vaya a recordar aquellas que iniciaron la reconstrucción de esta provincia en aquellos lejanos años 40. Sin duda, como queda dicho, fue el metal la más representativa y, sin duda, la que más alegrías dio a la provincia. Pero aunque pueda parecer extraño, en aquellos tiempos de penuria no faltaba el trabajo, salíamos del peor momento de nuestra historia pero el resto del mundo vivía el suyo con la 2ª Guerra Mundial y, paradojas del destino, para nosotros fue un “respiro”.

Chapa publicitaria real, restaurada, propiedad de la Asociación de Vecinos de Oira.
Chapa publicitaria real, restaurada, propiedad de la Asociación de Vecinos de Oira.

Disculpadme si echáis en falta un poco más de información sobre estas empresas, pero hoy se trata de recuperar su nombre y, en otro momento, procurare profundizar y mostrar imágenes. Para comenzar, nos subimos al carro de la automoción, y para ello en justicia se debe hablar de los hermanos Vázquez Rodríguez, quienes, a su regreso de Cuba en el primer cuarto del siglo XX, hacen una pequeña incursión en el mundo textil, inaugurando La Isla de Cuba en Progreso, 52. Pero rápidamente deciden que el negocio estaba en el motor, creando Hispano American Buyers S.A. para Galicia, y en Ourense nacía el Garaje Hispano Americano. Después vendrían los más recordados: Agencia Citroën de Arturo González (Paseo, 12) o la Agencia Ford (y Lincoln) de Marcial Vázquez Crespo (aún no hace mucho desaparecida). Y citar que el Garaje Hispano Americano vivía su segunda etapa con Salvador Fuentes. A modo anecdótico, citar lo que prometía ser un innovador negocio pero en Ourense no cuajo: los autos de alquiler, o mejor dicho el auto de alquiler de Felipe Castro Silva (OR-1236).

Otro sector de interés lo formaban los aparatos eléctricos, innegable novedad, y para sorpresa de muchos jóvenes siempre se reparaban, no como ahora. Los abuelos y nuestros padres no conocieron la ahora famosa “obsolescencia programada”, era así como los Talleres Radio (Manuel Gómez Montero), la Casa Aragonés, Jelasa (Jesús Lago y Lago Paseo) o la de Manuel Fraga y Hermanos no paraban de reparar aquellos cacharros.

La madera, pero sobre todo los muebles fueron otra gran fuente de generación de empleo. Y no podemos pensar en carpinteros; la inmensa mayoría de fabricantes eran realmente ebanistas: Muebles Rodríguez y Muebles Sánchez Vázquez, la pequeña empresa de Ramón Cebreiros (plazuela Trinidad, 2) complementaban la oferta de decoración con bazares reconocidos como Outeiriño y Puga. ¿Os suena Agapito? En aquellos 40 los trabajos de pintura y decoración eran cosa de esta casa.

Para no extenderme no me olvido del sector de la construcción. Estanislao Reverter, con su almacén de materiales de construcción (me contó hace unos días su biznieto, ¿o es nieto?, que Estanislao fue dueño del Hotel Barcelona en sus primeros años de actividad, según parece le encargaron la obra y a la hora de cobrar… bueno, don Estanislao al final se la “quitó” de encima, que lo suyo no eran los hoteles). A pesar de los pesares seguía funcionando el almacén de don Secundino Couto Solla y la viuda de Felipe Castelao completaba la oferta.

La fábrica de cepillos de Justino comenzaba a ser conocida en el populoso Canedo y aunque conservaba el carácter familiar con que nació, ya daba trabajo a unos cuantos vecinos. Como La Industrial Cepillera Orensana, hoy Cepillos Barbosa.

Por último, recordar que el mundo de la prensa y la imprenta también han tenido una notable presencia en Ourense...

Fundición Millán.
Fundición Millán.

Y como siempre, me he quedado sin espacio, pero como os prometí al principio muchas de estas empresas intentaré que regresen a estas páginas con imágenes, si puedo.

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