Una huelga preventiva en general

CLAVE GALICIA

Publicado: 06 nov 2026 - 06:55

El llamamiento a la huelga general del 11 de noviembre, a dos días de que principie la campaña electoral, es tan impreciso como incierto el seguimiento. Cabe de todo como en una ley ómnibus. A las razones del Sindicato de Inquilinas acampado en la Puerta del Sol para responder al desahucio de Maricarmen a los 87 años, fallecida días después en el hospital cuando la empresa desalojadora había dado marcha atrás por la escandalera social, se le han ido añadiendo argumentos -mejoras salariales, subidas de pensiones, vida digna o lucha contra el fascismo- para que sindicatos, Gobierno central y las fuerzas nacionalistas de izquierdas que mantuvieron a Sánchez eviten preguntarse por la contradicción de alentar una huelga general contra la oposición.

Alberto Núñez Feijóo se sintió apelado. Nadie disimula. El líder de los populares pidió a los sindicatos la desconvocatoria en señal de duelo por los 69 fallecidos en el accidente ferroviario de Urda con la advertencia de “ligar la imagen a Pedro Sánchez para siempre”, el de Vox “tomará nota” a su manera, pero la percha para dar marcha atrás -la acampada de Sol ya se ha levantado y Santiago, Vigo y Pontevedra decidirán su futuro en los próximos días- sonó a “amenaza” entre los representantes de los trabajadores y las fuerzas de izquierdas. La dificultad para acceder a la vivienda queda diluida entre otros asuntos de campaña a los que hay que añadir los derechos sindicales.

En un encuentro con el colectivo de jubilados de la CIG, la nacionalista Ana Pontón reprochó a Feijóo la “concepción autoritaria” por “ameazar” a los convocantes, y animó a salir con valentía a defender una vida digna, con salarios dignos y pensiones dignas para tener una vivienda. Las fuerzas sindicales, también la CIG que fue la primera en convocar, se han dejado arrastrar por los focos que acaparó el Sindicato de Inquilinas. Los representantes del BNG en Suiza reciben quejas de la emigración por haber votado a favor de los dos decretos de la vivienda. No hay que pedir perdón por pasar toda la vida currando para ser propietario ni por querer compensar la pensión con rentas de buen casero. La realidad de Galicia no se puede medir por el mercado inmobiliario de Madrid y otras plazas. Una huelga preventiva en general.

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