ALERTA POR SEQUÍA
La Hidrográfica alerta de una escasez “prolongada”
EMERGENCIA HÍDRICA
La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, convocó ayer a su Oficina Técnica de la Sequía (OTS) tras constatar un notable descenso en los caudales circulantes de la demarcación. Durante el mes de julio, estos se situaron un 45% por debajo de los niveles habituales y el déficit general de caudal se consolida en un 21,1% por debajo de la media histórica.
Ante esta situación de escasez coyuntural, la OTS decidió activar el escenario de prealerta (nivel amarillo) en toda la demarcación a excepción de la unidad del Sil Superior (León), que se encuentra en situación de normalidad. Esto significa que la medida afecta directamente a los sistemas del Miño Alto (Lugo), Cabe (Lugo), Sil Inferior, Miño Bajo y Limia, estos tres últimos en la provincia de Ourense. Por el momento en la Confederación Hidrográfica del Duero, a la que pertenece la cuenca del Támega, no se ha establecido ninguna alerta de este tipo.
La drástica caída de los caudales deja estampas preocupantes. En Xinzo de Limia, el nivel del río Limia está a escasamente un centímetro, hasta el punto de que prácticamente el río no existe en estos momentos. Una situación similar sufre el río Arnoia a su paso por la localidad homónima, donde el agua solo alcanza los 7 centímetros de altura con un caudal agónico de 0,56 m³/s. Por su parte, el río Sil en O Barco está en mínimos, con 3,7 metros de nivel y un caudal de 8,05 m³/s.
La entrada en prealerta conlleva que los concellos comiencen a aplicar de inmediato medidas de vigilancia sobre sus infraestructuras hídricas. El presidente de la CHMS, José Antonio Quiroga, recomienda evitar el baldeo de calles, reducir el riego de jardines y proceder a la eliminación de fuentes. A principios de julio ya se había remitido una carta de advertencia a los municipios, aviso que será ratificado en los próximos días.
La actual alerta temprana contrasta con los datos globales del presente año hidrológico. Hasta el 2 de agosto, la precipitación acumulada alcanzó los 1.144,6 l/m², un 9,2% por encima de la media histórica. El problema radica en la distribución temporal de estas lluvias, concentradas casi exclusivamente entre noviembre y febrero.
Tras el fin de las borrascas invernales, la situación cambió radicalmente. En los últimos cinco meses apenas se recogieron 180 l/m² (un 49% menos de lo habitual). El agravamiento reciente es especialmente crítico en Ourense, donde en los últimos dos meses solo han caído 9 l/m². El mes de julio ha sido excepcionalmente seco: en 19 de las 34 estaciones meteorológicas de MeteoGalicia la provincia no se registró absolutamente nada de lluvia.
En cuanto a las reservas, los embalses se sitúan esta semana al 70,52% de su capacidad. Aunque esta cifra se mantiene un 2,75% por encima de la media histórica, representa una caída de casi un 2% respecto a la semana pasada -una caída muy acelerada- y se sitúa casi 9 puntos por debajo del volumen que había el año pasado por estas mismas fechas (79,32%).
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