Pudo ser Lord o señor feudal pero tiene manos de obrero

LA NUEVA OURENSANÍA

El porteño Juan José Outeda puebla una aldea de Ramirás, donde restaura con sus manos la casa en la que vive, aplicando para ello "su cableado" natural, y el saber que le dejó un pasado, rico en peripecias.

Miriam Blanco | Marta Vázquez
Publicado: 15 abr 2025 - 04:55 Actualizado: 15 abr 2025 - 09:59
NUEVA OURENSANÍA | Juan Outeda | La Región

Nos enseña un sombrero de su tío abuelo arousano Juan José Outeda Suárez que tiene más de cien años, nos cuenta que quizá su familia gallega tenía un castillo, todo ello ha de ser investigado. Algún día irá al norte de Escocia, donde también posee arraigo, todo esto que nos cuenta le hace parecer señor feudal o Lord de las Tierras Altas.

“Yo soy cuartas partes, una gallega, otra bretona francesa, otra del norte de Italia y otra escocesa”, comenta sobre su estirpe. En relación a lo políticamente correcto opina, “Argentina no es un buen lugar para ir porque vivirías continuamente ofendido”. Pues sólo por decirlo, vamos a darle caña con eso. “Chueco, tuerto, negro, colorado, gordo, flaco, colorado, te aguantás”, comenta descarado. Arranca fuerte Juan José, que tiene un Mackay y un Sosín de apellidos en su linaje, el primero suena a poderoso clan, el segundo a insulso y a arroz de Valencia. “La mezcla allá es de lo más normal”, concreta. Pues vamos a dejarlo ahí, que nos embalamos a desbarrar con Juan José, y sin darnos cuenta acabamos en paella.

Juan Outeda
Juan Outeda | La Región

Enrevesado laburo

Le ponemos tal calificativo a lo suyo porque él mismo reconoce que ha hecho de todo en esta vida, bien o mal, lo dirá la historia. “Estudié psicología, marketing, publicidad, no trabajé nunca en nada de esto, aunque sí es verdad que fui ilustrador publicitario unos años”, comenta. “Trabajé en cine, dirigí teatro, arreglé guiones para estudiantes…”, continúa. “Enseñé inglés porque soy bilingüe desde chico, también impartí clases de tenis, fui instructor de gimnasio, monitor de colegio…”, enumera otros empleos. ¡Cuánta ocupación antes de caer por estos lares!, ahora como colofón vive en una aldea de Ramirás.

De Buenos Aires se mudó a Los Cardales, al norte de la gran urbe argentina. “Tras un tiroteo decidimos irnos a una zona más tranquila”, aclara. “Allí hasta terminé haciendo trabajos de carpintería”, añade a su trayectoria, antes de caer por Ourense.

Cuando le preguntamos por esa curiosa evolución responde enérgico: “Yo no tengo remotamente idea de lo que hago”. Y eso, según él, aplica a todo, tanto al arte, como a colocar unas tejas. “Vine cableado de nacimiento”, comenta. “Ensayo y error, mucha observación”, reflexiona.

Vino para aquí por su ascendiente gallego, primero hizo parada en la zona de Sanxenxo. “Allí vivía mi hermano, ahora está en Mijas”, aclara. De ahí, al poco tiempo, se trasladó a nuestra provincia.

Imparte artes plásticas Juan en el centro sociocomunitario de Celanova y vive con su mujer en una casa que reforma y que era una antigua escuela. “Es un caos ver las clases porque todo el mundo hace lo que le da la gana, con el material que quiere. Es divertido”, comenta. “Trabajamos para que desarrolles tu potencial, cada uno hace su obra”, añade.

Juan Outeda
Juan Outeda

Porteño por co...

Diferencia Juan el ser porteño de Buenos Aires capital, de ser también de esta urbe, pero en una zona un poco menos céntrica. “Sería según él la diferencia entre ser de Madrid o de Las Rozas”, aclara. “Yo escucho Piazzolla y veo la calle Corrientes”. Nos echamos unas risas con él, que reconoce que es un poco tocapelotas, y asegura que, con ese espíritu insolente, le echan de todas las plazas.

En cuanto a morriñas declara: “nunca me imaginé que podría vivir fuera de mi ciudad, ahora no se me ocurre pensar en pisarla”. Míralo ahora cómo es de pueblo y hace dos minutos tan porteño.

Se realiza con las obras de su casa. “Soy un arquitecto frustrado”, comenta. “Me encanta trabajar con las manos”, añade. Más parece que quiere hacer cosas significativas, en el fondo sabe Juan que la acción es lo que está entre el logro y el deseo.

Le gusta practicar Kapap, un sistema militar de combate cuerpo a cuerpo de origen israelí. “Originalmente, era algo militar, pero que se enseñó también a civiles”, comenta. “No es solo combate, es observación, defensa eficaz, primeros auxilios, supervivencia…”, explica. Todos los militares se salen del código penal, declara en relación a lo aprendido. Sucedió que él, por circunstancias, acabó sabiendo más de lo necesario.

Imaginarlo en su aldea, rodeado de vacas haciendo hu-ha, en plan grito de guerra, daría desde luego para una tira cómica. “Trabajé muchos años con Martin Favelis, un importante humorista gráfico”, explica minutos antes. Nos hace Juan, con todo su arte, el dibujo completo.

“En gallego no te digo nada, porque elegiría por culpa de Julio Iglesias”, concluye la entrevista. ¡Un canto a Galicia hey!, que nos deja en blanco. “En Argentina usamos de mil maneras la palabra culo”, completa el discurso con otros términos que son menos finos, pero oye, cada loco con su temazo.

¡Vive Dios que no quedarás como el… extremo posterior al que aludes Juan!, impertinente no eres aunque te empeñes, para los de aquí con rabudo nos basta.


Contenido patrocinado

stats