La saturación de la red eléctrica limita proyectos industriales en Ourense

95% OCUPADA

La provincia de Ourense se encuentra al borde de su capacidad con un nivel de uso del 95%, lo que solo deja un mínimo porcentaje del 5% para atender nuevas construcciones o necesidades empresariales.

La subestación eléctrica de Velle en Ourense.
La subestación eléctrica de Velle en Ourense. | Alan Pérez

El margen de la red eléctrica de Ourense para absorber nueva demanda está rozando su límite. Los últimos datos publicados por UFD -distribuidora del grupo Naturgy- muestran que el nivel de uso en la provincia alcanza un 95,02%, lo que reduce a solo un 5% la capacidad libre para atender nuevos proyectos, ya sean residenciales, comerciales o industriales.

Esta falta de margen resulta especialmente acuciante en la red de media tensión (20 kilovoltios). Mientras en las grandes líneas de alta tensión aún figuran algunos megavatios libres, en la red de distribución directa el bloqueo es casi absoluto, ya que 16 de las 17 subestaciones provinciales marcan cero megavatios (MW) de capacidad disponible.

El desglose elaborado por la compañía expone que en todo el mapa provincial restan apenas 26,89 megavatios de margen libre, frente a los 512,80 MW que ya están ocupados o comprometidos. Se trata de una disponibilidad pensada para dar servicio a empresas, equipamientos públicos o grandes desarrollos residenciales, lo que no quiere decir que los ourensanos vayan a quedarse sin luz en sus hogares por un posible colapso de la red eléctrica. Sin embargo, el problema sí es preocupante porque supone no poder atender, o al menos no hacerlo con cierta solvencia, la llegada de nuevos proyectos que precisen de cierta potencia eléctrica.

Al analizar en detalle los datos, se comprueba dónde se localiza realmente ese reducido margen de 26,89 megavatios y por qué la diferencia entre escalas de tensión es determinante. La alta tensión (132 kilovoltios) actúa como la gran autopista eléctrica para mover energía a larga distancia, mientras que la media tensión (20 kilovoltios) es la red de reparto que llega hasta la puerta de empresas, comercios y promociones de viviendas. En esta red de distribución directa, la disponibilidad es prácticamente nula en toda la provincia, salvo por un pequeño margen de 0,63 MW en Parada de Sil. Los 26,26 MW restantes figuran en las líneas de alta tensión y están repartidos en pequeños pellizcos en municipios alejados de los grandes centros de consumo, como A Rúa con 2,98 MW, Padrenda con 2,76 MW u O Barco con 2,69 MW. Por el contrario, en la ciudad de Ourense la media tensión de las subestaciones de Barbaña, Saceda y Velle está totalmente a cero, mientras que la alta tensión de Barbaña apenas ofrece un residuo de 0,84 MW.

El cuello de botella adquiere una dimensión especialmente compleja en el polígono industrial de San Cibrao das Viñas. Su subestación refleja un margen nulo de 0,00 MW en media tensión de forma ininterrumpida desde principios de año y apenas 0,87 MW en alta tensión, lo que impide autorizar enganches inmediatos o incrementos de potencia para nuevas empresas e iniciativas como la prevista ampliación del parque empresarial. Para conocer la cobertura energética prevista, este periódico trasladó consultas formales a la Consellería de Economía e Industria y a Naturgy, sin que ninguna de las dos entidades facilitase respuesta sobre convenios o planes de repotenciación antes del cierre de esta edición.

Camilo Carrillo, catedrático en Ingeniería Eléctrica: “Repotenciar un nudo eléctrico es una cuestión que lleva años”

Detrás del registro de cero megavatios libres en las subestaciones de Ourense opera un protocolo de prevención diseñado para blindar la estabilidad del sistema. El catedrático de Ingeniería Eléctrica de la UVigo, Camilo Carrillo, detalla las claves técnicas de una normativa que condiciona el desarrollo industrial de la provincia.

“Que una red marque cero megavatios disponibles no significa únicamente que esté consumiendo al máximo en ese instante, sino que, aplicando los criterios de seguridad normativa como el principio N-1, la distribuidora o el operador no pueden autorizar más potencia concedida sin comprometer el sistema”, señala el experto. Carrillo detalla que las simulaciones evalúan escenarios de máxima demanda sin generación o de mínima demanda con máxima producción, garantizando que no se produzcan sobrecalentamientos en los transformadores ni caídas de tensión en las líneas.

Respecto a la ampliación de suelo industrial como la proyectada en San Cibrao, el profesor advierte del desajuste temporal entre los anuncios urbanísticos y las obras energéticas. “Hoy en día, cualquier proyecto industrial relevante no solicita cientos de kilovatios como antes, sino decenas de megavatios por el proceso de electrificación de la economía. Si no hay capacidad en el nudo, es imposible que se desarrollen proyectos de cierta envergadura”, argumenta.

En cuanto a las soluciones, Carrillo enfatiza que la repotenciación de subestaciones o la construcción de nuevas líneas de transporte no admite respuestas inmediatas. “Adaptar la red eléctrica no es cuestión de meses; estamos hablando de un proceso de años”, afirma. Según explica, cuando el cuello de botella atañe a niveles de tensión elevados, la responsabilidad escala a Red Eléctrica de España y requiere aprobación del Gobierno: “Cuanto mayor es el nivel de tensión a modificar, más se complica la tramitación administrativa, las licencias, las expropiaciones y la aprobación”

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