La subida del salario mínimo beneficiará a unos 13.500 trabajadores ourensanos

El tejido empresarial de la provincia deberá asumir un sobrecoste anual de 9,3 millones de euros

Un operario trabaja en un edificio de la ciudad.

La negociación para la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2026 entra en su recta final. El Ministerio de Trabajo ha citado mañana a los agentes sociales para cerrar el acuerdo definitivo, un pacto que, salvo sorpresa mayúscula, saldrá adelante únicamente con el apoyo de los sindicatos y el rechazo de la CEOE. Esta decisión tiene un impacto directo en la economía ourensana y es que unos 13.500 trabajadores de la provincia verán actualizada su nómina, según pudo estimar este diario a partir del último informe del Banco de España.

De los 86.400 asalariados en Ourense, unos 73.500 trabajan a jornada completa, es decir, ocho horas. De ellos, algo más de 13.500 verán sus nóminas incrementadas en 518 euros al año debido a la subida que prevé aprobar el Ejecutivo Central. Para las empresas, este aumento salarial del 3,1% supondrá un desembolso extra de 690 euros anuales por cada empleado a tiempo completo. Con esta situación, el tejido empresarial ourensano deberá dedicar en su conjunto casi 9,3 millones de euros para cubrir esta actualización salarial. Es decir, las compañías ourensanas abonarán más de 700.000 euros extra cada mes por sus trabajadores.

Con esta nueva actualización, el SMI escalará hasta los 1.221 euros en 14 pagas (17.094 al año). Las nuevas cantidades obligatorias por ley suponen ya casi el 77% del sueldo medio en la provincia -cifrado en 22.294 euros anuales-, lo que deja la nómina promedio en Ourense en unos 1.590 euros, estrechando cada vez más el margen entre el sueldo base y la retribución real de los trabajadores.

Reacciones de los sindicatos y patronal

Frente a los costes, los sindicatos defienden que el incremento es irrenunciable. La secretaria general de CCOO en Ourense, Dorinda González, subraya que “a subida do Salario Mínimo Interprofesional supón unha mellora directa no poder adquisitivo das persoas ocupadas da provincia”, poniendo el foco en aquellos trabajadores sin convenio, un perfil muy habitual en la microempresa local. González destaca además que “o incremento retributivo previsto para este ano conleva unha redución da brecha salarial nos sectores máis feminizados, precarios e desfavorecidos”, citando expresamente a las empleadas del hogar y el sector agrícola.

La visión desde la patronal es radicalmente opuesta y añade una advertencia. La Confederación Empresarial de Ourense (CEO) insiste en limitar la subida al 1,5% y alerta de un fenómeno peligroso: el incremento continuado del salario mínimo está provocando una “sustitución de facto” de la negociación colectiva. Según su análisis, el SMI ya supera el umbral del 60% del salario medio recomendado por Europa y se ha convertido en la única referencia real, anulando el papel de los convenios para adaptar los sueldos a la realidad de cada sector.

La patronal pone nombres y apellidos a los damnificados: en una provincia con un tejido “muy atomizado” y de pequeñas empresas, el golpe lo recibirán las actividades intensivas en mano de obra como “el comercio, la hostelería, la agricultura o los servicios personales”. Para la CEO, forzar más los costes en estos sectores sin margen de maniobra no solo frena la contratación, sino que está llevando a muchas empresas a la “renuncia a crecer”.

Los economistas alertan de un posible freno en la contratación

Ante el aumento de costes, la decana del Colegio de Economistas de Ourense, Carmen Sampayo, advierte de la “dobre perspectiva” de la medida. Aunque reconoce que para el trabajador es vital porque “tal e como está a vida hoxe o salario é insuficiente”, alerta del impacto en la pequeña empresa local.

Sampayo explica que la carga de cotización empuja a muchas firmas a “diminuír o número de horas traballadas”, convirtiendo jornadas completas en parciales para sobrevivir. Además, señala el riesgo de que el SMI toque techo respecto al salario medio provincial: “Se falamos das taxas de desemprego que hai en Ourense, ao mellor un salario mínimo un pouco excesivo acabaría freando en seco a contratación, actuando paradoxicamente como unha barreira de entrada ao mercado laboral".

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