CENTRALES REVERSIBLES
Trece proyectos pugnan por crear megabaterías en los ríos de Ourense
CENTRALES REVERSIBLES
La provincia de Ourense concentra 13 proyectos en trámite para crear centrales hidroeléctricas reversibles o de bombeo, también conocidas como “megabaterías”. Aunque los expedientes se encuentran en una fase administrativa primigenia y ninguno cuenta con autorización definitiva de construcción, los expedientes iniciados ante el Ministerio para la Transición Ecológica y la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil anticipan una transformación en los cauces de la provincia.
Para entender este bum, hay que comprender la mecánica de una central reversible. En la práctica, funcionan como baterías gigantes que conectan dos embalses situados a diferente altura. Cuando el sistema eléctrico produce más energía de la que se consume (por ejemplo, en días de mucho viento o sol), la central utiliza esa electricidad sobrante para bombear agua desde el embalse inferior al superior, guardándola allí. Por el contrario, cuando la demanda se dispara o no hay sol ni viento, el agua almacenada se deja caer de nuevo hacia el embalse inferior. La fuerza de esta caída mueve unas turbinas que generan electricidad de forma casi instantánea para volcarla a la red.
Hay tres iniciativas para proyectos reversibles en el Sil. Naturgy pidió autorización para una central entre los ríos Mao y Sil. Paralelamente, A Senra Infraestructuras (alianza entre Iberdrola y también Naturgy) planteó el proyecto entre los ríos Sil y Edrada. A ambos se acaba de sumar Tasga, solicitando un caudal mucho mayor entre los ríos Covas y Sil, lo que obliga a abrir otro proceso de competencia. Fuentes próximas a Iberdrola y Naturgy señalan que este trámite de “competencia” es el procedimiento habitual tras la irrupción de Tasga. Sobre su iniciativa conjunta, precisan que el proyecto sigue en “fase de originación” y que, en esta etapa preliminar, no hay decisiones de inversión tomadas.
Por sus dimensiones, destaca el proyecto Conso II (Vilariño de Conso). Iberdrola tramita una gran instalación 100% subterránea de 1.800 megavatios, aprovechando el desnivel entre los embalses de Cenza y Bibei. Con una inversión estimada de 1.500 millones, sería una de las mayores centrales de Europa. Está en evaluación ambiental.
En la comarca de O Ribeiro se concentran grandes propuestas. San Isidro Solar 3 tramita la central “Castrelo” (260 MW y 237 millones de inversión) en Castrelo de Miño, Arnoia y Cartelle. A pesar de contar con documento de alcance ambiental desde 2023, enfrenta fuerte oposición vecinal.
Aguas abajo, Naturgy propone el proyecto Filgueira (484,77 MW y unos 500 millones), que empleará la presa de Frieira (Ourense) para bombear agua hasta Crecente (Pontevedra).
El embalse de Albarellos acumula la mayor cantidad de peticiones. Seis sociedades compiten por instalar turbinas entre Avión, Carballeda de Avia, Leiro y Melón. Naturgy y Reganosa se disputan el agua con empresas como Pluvia Renovables (de Tasga, con dos proyectos), Alarcón Solar y Almendra Solar. Ya en Valdeorras, en A Veiga Santa Eulalia Energía tramita desde 2022 la central de bombeo de Prada (160 MW), sin avances recientes conocidos.
El Gobierno considera estas infraestructuras reversibles “cruciales” para almacenar energía sobrante, funcionando como grandes baterías. Para las eléctricas, el modelo es atractivo. El Estado fomenta usar embalses ya construidos. Así, planteando estos proyectos en torno a presas cuyas concesiones están próximas a caducar, las compañías pueden asegurarse una prórroga.
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