Los ediles del BNG de Rairiz de Veiga abandonan el partido, pero siguen adelante con la moción

ESPERA A LOS POPULARES

En el escrito registrado, los concejales del BNG piden conservar sus actas como no adscritos, a la espera de la decisión de los populares.

Concello de Rairiz de Veiga.
Concello de Rairiz de Veiga. | B. L.

La crisis política en el Concello de Rairiz de Veiga se agudiza. Los dos concejales elegidos bajo las siglas del Bloque Nacionalista Galego (BNG) han formalizado este viernes, 23 de octubre, su abandono definitivo de la formación para pasar al grupo de no adscritos, manteniendo intacto y firme su apoyo a la moción de censura que busca desbancar a la actual alcaldesa socialista, Asunción Morgade.

Mediante un escrito oficial conjunto dirigido a la Alcaldía y a la Secretaría General del consistorio, los ediles Pablo Campo Montero y Juan Antonio Rivero Abuín comunican "de maneira libre, expresa e voluntaria" su decisión de abandonar el grupo municipal del BNG. En el documento, ambos solicitan conservar sus respectivas actas y pasar a la condición de miembros no adscritos, conforme a lo establecido en la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local.

El texto registrado por los ediles subraya de forma expresa que esta desvinculación orgánica "non supón nin expresa a retirada, a desistencia, a revogación ou a modificación das súas sinaturas nin do apoio prestado" a la moción de censura. De este modo, la maniobra sigue su curso legal y la votación se mantiene para el pleno extraordinario convocado el próximo 4 de noviembre a las 12.00 horas.

Tras el paso dado por los ediles nacionalistas, la incógnita se centra ahora en los dos concejales del Partido Popular, entre los que se encuentra el propio candidato a asumir la alcaldía, Camilo Fernández Freire. Por el momento, se desconoce si los representantes conservadores optarán también por abandonar las filas de su partido, manteniendo sus actas y pasando a la condición de no adscritos, siguiendo así la misma estrategia de sus socios para blindar la maniobra frente a posibles represalias. Hasta la fecha, la dirección provincial del PPdeOU se ha limitado a amparar el pacto apelando a la "autonomía municipal" de sus cargos territoriales, sin aclarar si tomará medidas disciplinarias que fuercen su salida definitiva de la formación.

El desenlace de un pacto convulso

Este movimiento de los hasta ahora ediles nacionalistas responde directamente al ultimátum lanzado hace dos días por la dirección comarcal del BNG. La cúpula del partido se desvinculó de forma rotunda de la iniciativa el mismo miércoles de su presentación, exigiendo la retirada inmediata de las firmas bajo la amenaza directa de abrir un expediente de expulsión. Con su renuncia voluntaria y su paso al grupo de no adscritos, Campo y Rivero esquivan la disciplina de partido y consolidan el pacto a tres bandas diseñado para entregar el bastón de mando al candidato del Partido Popular (PP), Camilo Fernández Freire.

Cabe recordar que la aritmética de esta moción, gestada a apenas cinco meses de las próximas elecciones municipales de mayo de 2027, dinamita el mandato surgido de las urnas en 2023, donde el PSdeG-PSOE logró una ajustada mayoría absoluta. Para prosperar, la iniciativa aúna ahora las firmas de los dos representantes del PP y de tres ediles no adscritos (los dos exnacionalistas y un exsocialista).

Mientras la directiva provincial del PP avaló la decisión de sus concejales apelando a su "autonomía municipal" para resolver los problemas del territorio, el PSdeG-PSOE ha cerrado filas con la regidora, acusando a los populares de recuperar las prácticas del "baltarismo" al asaltar la alcaldía apoyándose en tránsfugas. Por su parte, la alcaldesa Asunción Morgade enmarcó desde el primer minuto este movimiento en una "venganza personal" del concejal exsocialista, derivada de un conflicto laboral que afectaba a un familiar directo en el consistorio, sumándose al convulso escenario generado por el expediente de derribo de una granja avícola vinculada al candidato popular.

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