La Ribeira Sacra sabrá a las 3:00 si es Patrimonio de la Humanidad, con el apoyo de varios países que lo solicitan
NOTICIA HISTÓRICA
La Unesco decide esta madrugada el futuro de la candidatura de la Ribeira Sacra a Patrimonio de la Humanidad, que afronta la votación con opciones de lograr una declaración histórica gracias al respaldo diplomático de varios países pese al informe técnico desfavorable.
El Comité de Patrimonio de la Humanidad, reunido en Busán (Corea del Sur), anunciará a las tres de esta madrugada en España (10,00 hora local de Corea) su decisión sobre la Ribeira Sacra. La candidatura gallega encabezará el orden del día en la última jornada de evaluaciones de la cumbre, tras un intenso fin de semana que ha dejado un estricto balance de 21 nuevas inscripciones y varios aplazamientos.
En este escenario, todos los indicios apuntan a una noticia histórica para la Ribeira Sacra, tras pedir varios países su aprobación pese a los informes técnicos negativos. Salvo giro imprevisto de última hora, el paisaje cultural del interior de Galicia esquivará in extremis los informes desfavorables del Icomos gracias a una enmienda internacional que propone su inscripción directa bajo el criterio V ("ejemplo eminente de asentamiento humano tradicional").
Documento clave
La clave de este optimismo radica en la mecánica de la diplomacia. En el seno de la Unesco, no es habitual que varios países registren una enmienda técnica tan arriesgada -contradiciendo los informes técnicos, que recomendaban no inscribir a la Ribeira Sacra- para exponerse a una derrota en el plenario. Así, la ofensiva diplomática encabezada por el embajador delegado permanente de España ante el organismo, Miquel Iceta, junto a representantes de la Xunta, ha cristalizado en un documento firmado por Perú, Tanzania y Ucrania, 3 de los 21 países que votarán esta madrugada.
Este movimiento demuestra que el trabajo de despachos está avanzado: para revertir el dictamen negativo que inicialmente se iba a votar, se necesita la mayoría simple de los 21 países miembros del Comité (al menos 11 votos), una cifra que la delegación española parece tener cerca, salvo desajustes de última hora. Se trata de una fórmula que ya se ha demostrado eficaz en este mismo plenario, donde otras delegaciones lograron salvar reparos técnicos mediante enmiendas políticas aprobadas con éxito, como ocurrió con los Emiratos Árabes Unidos para la reserva natural de Wadi Wurayah o el Monte Olimpo de Grecia.
El alcance de la maniobra española cobra un valor extraordinario al analizar el balance general de la cumbre. Hasta la fecha, el plenario desarrollado este fin de semana ha mostrado un criterio muy riguroso que se ha traducido en la aprobación de 21 nuevos bienes en la Lista del Patrimonio Mundial -16 culturales y 5 naturales-, además de ampliaciones destacadas como los bloques de viviendas modernistas de Berlín. Entre las declaraciones aprobadas este fin de semana sobresalen hitos internacionales de la talla de las Playas del Desembarco de Normandía y las fortalezas del Languedoc en Francia, la arquitectura modernista de Taskent en Uzbekistán, las obras del arquitecto Alvar Aalto en Finlandia, las antiguas capitales de Asuka y Fujiwara en Japón, el Castillo de Alamut en Irán o el santuario natural de Boma-Badingilo en Sudán del Sur.
Sin embargo, la firmeza de los evaluadores también ha dejado reveses. Atendiendo a las advertencias de los informes consultivos de Icomos, el Comité decidió este domingo aplazar candidaturas de calado internacional como el conjunto de fortalezas abaluartadas de la frontera de Portugal o el corredor Fergana-Syrdarya de la Ruta de la Seda, obligando a ambos expedientes a una profunda revisión de fondo al no haber articulado una enmienda con apoyos suficientes.
España, en cambio, ha amarrado que se pueda votar una enmienda y que el texto presentado por Perú, Tanzania y Ucrania ya incluya redactada la declaración del Valor Universal Excepcional de los cañones del Miño y el Sil. A cambio del "sí", que necesita al menos 8 votos más que los 3 ya atados, el borrador establece un pliego de condiciones que la Xunta de Galicia y el Gobierno central deberán asumir: completar el inventario del patrimonio hidráulico e inmaterial, reforzar la coordinación con la Reserva de la Biosfera, aplicar medidas contra el cambio climático, frenar la despoblación mediante el apoyo a la agricultura tradicional y controlar los flujos turísticos para evitar la saturación. Las administraciones deberán dar cuenta del cumplimiento de estas exigencias en un informe oficial que remitirán a la Unesco antes del 1 de diciembre de 2028.
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