La Ribeira Sacra tendrá que esperar un año para ser patrimonio mundial

CANDIDATURA UNESCO

La Unesco devuelve el expediente a España para corregir deficiencias bajo la supervisión del Icomos y evita que la candidatura tenga que empezar de cero

El comité de Patrimonio Mundial en un momento del debate sobre la Ribeira Sacra.
El comité de Patrimonio Mundial en un momento del debate sobre la Ribeira Sacra.

La Ribeira Sacra no será, por ahora, Patrimonio de la Humanidad, pero su candidatura logró sobrevivir a una de las jornadas más críticas y complejas que se recuerdan en el seno de la Unesco. Tras dos tensos debates que se prolongaron durante casi tres horas, con un receso intermedio ante la fuerte división, el Comité del Patrimonio Mundial acordó devolver el expediente a España mediante la fórmula técnica del "referral" (devolución técnica), evitando así el temido "deferral" (aplazamiento indefinido), que habría obligado a rehacer la candidatura desde cero.

La decisión, alcanzada in extremis tras el descanso para la comida y una intensa ronda de negociaciones impulsadas por la diplomacia española, obliga ahora a las administraciones a revisar y corregir el expediente bajo la supervisión directa del Icomos, el organismo evaluador. La portavoz de esta entidad celebró el acuerdo y aseguró que están dispuestos a "colaborar con España de manera constructiva" para facilitar el avance de la candidatura.

El Comité de la UNESCO aprueba una devolución técnica que evita empezar de cero, pero exige reformular el expediente

Un debate marcado por los matices

El plenario se convirtió en un auténtico campo de batalla técnico, centrado en la diferencia entre un "referral", que permite corregir el expediente sin empezar de cero, y un "deferral", que supondría un aplazamiento indefinido y la elaboración de una nueva candidatura.

En un primer momento, una alianza liderada por Perú, Tanzania y Ucrania propuso la inscripción directa de la Ribeira Sacra, desoyendo el informe del Icomos. Sin embargo, al comprobar que no existía una mayoría suficiente —seis países apoyaban la propuesta, nueve se oponían y otros seis permanecían indecisos—, retiraron esa iniciativa y presentaron una segunda enmienda para garantizar que el proyecto no quedase descartado.

Apoyos y reservas

La propuesta de devolución técnica tampoco salió adelante sin dificultades. Suiza y Chequia defendieron hasta el final el "deferral", aunque la delegación checa quiso dejar claro que "no cuestionamos el paisaje excepcional de la Ribeira Sacra, pero la candidatura no la compartimos".

Una enmienda de Perú agrupó a 15 de 21 países y frenó tras tres horas de debate el veto que pedían Suiza, Chequia y el órgano asesor

Con el paso de las intervenciones, Turquía, Togo, Senegal, Granada, Armenia, Kenia, Kuwait, Bangladesh, Líbano y Mongolia respaldaron la fórmula del "referral", si bien algunos países reconocieron que lo hacían para favorecer el consenso más que por convicción.

Finalmente, Chequia y Suiza optaron por no bloquear el acuerdo y permitieron su aprobación, aunque solicitaron que su desacuerdo quedase reflejado en el acta.

Una segunda oportunidad

La resolución fue recibida con alivio por la delegación española, ya que la Unesco no rechaza el valor del paisaje ni obliga a iniciar el proceso desde cero. La Ribeira Sacra dispondrá ahora de una nueva oportunidad para corregir los aspectos señalados por el Icomos y volver a defender su candidatura con opciones de convertirse en Patrimonio Mundial.

El rechazo más leve, pero que obliga a subsanar defectos en seis meses

La figura aprobada en Busán, el “referral” (o devolución técnica), es el rechazo más leve al que puede llegar la Unesco cuando una candidatura no logra ser inscrita. Tal y como detallan fuentes expertas en el procedimiento internacional, la gran victoria de España al esquivar el “deferral” (aplazamiento indefinido) que pedían algunos países es que el expediente no tendrá que someterse a una revisión profunda ni sufrir un nuevo proceso de evaluación sobre el terreno. Simplemente deberá justificarse mejor y con más información.

No obstante, el tiempo apremia. Aunque la normativa indica que el expediente puede presentarse de nuevo ante el comité en los tres años siguientes a recibir el veredicto (2027, 2028 o 2029), el principal escollo temporal reside en la fecha de entrega. Las reglas de la Unesco marcan como condición ineludible que, si España quiere intentarlo en la asamblea de 2027, toda la información y las justificaciones adicionales deben enviarse a París antes del 1 de febrero, es decir, en poco más de seis meses.

A este ajustado calendario se suma una condición excepcional. Las reticencias expresadas por países como el Líbano convirtieron el dictamen en una devolución atípica, con el fin de evitar un futuro bloqueo enquistado entre el Icomos y los países miembros. Por ello, se añadió una objeción de obligado cumplimiento: el Estado español no podrá reformular el dossier en solitario, sino que deberá pedir formalmente una misión de asesoría para trabajar de la mano del Icomos.

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