Alba Abeleira, psicóloga en Ourense: "Debemos aprender a relativizar y a priorizar un ritmo saludable de vida"

VIDA SANA

El bienestar emocional es imprescindible para una buena salud física y mental, un equilibrio imprescindible para tener una vida sana, tal y como destaca la psicóloga Alba Abeleira.

Publicado: 29 nov 2025 - 06:33 Actualizado: 29 nov 2025 - 10:12
La psicóloga Alba Abeleira, en su despacho.
La psicóloga Alba Abeleira, en su despacho. | La Región

Pregunta. ¿Qué aporta la psicología al bienestar personal?

Respuesta. La psicología contribuye de forma decisiva al bienestar general de la persona. Cuando alguien aprende a gestionar su forma de enfrentarse a las cosas, a sus preocupaciones o al estrés, no solo mejora su estado emocional, sino que también percibe mejoras a nivel físico: se siente con más energía, duerme mucho mejor y comienzan a instaurarse en su vida hábitos más saludables. La mente y el cuerpo están profundamente conectados; por eso, intervenir a nivel psicológico repercute directamente en la salud física, la prevención de enfermedades asociadas al estrés y la calidad de vida en definitiva.

P. ¿Cómo enfoca su trabajo en Clínica Alma?

R. En Clínica Alma apostamos por una atención personalizada, y lo hacemos desde una visión integral de la salud: entendemos que el bienestar físico y el emocional deben avanzar en sintonía. En Clínica Alma se abordan distintas áreas de la salud, de modo que el bienestar físico y el emocional pueden coordinarse, garantizando una atención global y coherente con las necesidades de cada paciente. Desde la psicología, acompañamos a niños, adolescentes y adultos en distintas etapas y situaciones de su vida. Atendemos dificultades emocionales, problemas en sus relaciones, estrés, problemas de autoestima y también perfiles que requieren un acompañamiento más continuado, como pueden ser los procesos de neurodesarrollo. Nuestro trabajo combina herramientas cognitivas, conductuales y sistémicas, lo que nos permite comprender no solo cómo se siente o qué piensa el paciente, sino también contemplar como su entorno, sus relaciones y sus hábitos repercuten en su bienestar. Consideramos que es fundamental que el paciente comprenda lo que le ocurre y disponga de herramientas útiles que le permitan gestionar su bienestar con más seguridad y de forma más autónoma.

P. ¿Cuáles son las preocupaciones más comunes?

R. Entre los jóvenes observamos, sobre todo, preocupaciones relacionadas con su identidad, la presión académica, la autoexigencia, la incertidumbre sobre el futuro y otras dificultades que se intensifican con el uso de redes sociales. Las plataformas digitales generan una comparación constante con los demás y eso afecta directamente a su autoestima. La exposición continua a opiniones, comentarios y expectativas externas puede aumentar la sensación de no ser suficiente , una presión que la mayoría de los jóvenes no saben gestionar y que repercute negativamente en su bienestar emocional.

P. ¿Y en las personas de mayor edad?

R. En las personas mayores suelen aparecer preocupaciones relacionadas con su estado de salud, a la soledad no escogida, la sensación de pérdida de rol, el duelo y el miedo a dejar de ser autónomos. También es muy común, que carguen con experiencias emocionales que nunca han sido tratadas por no encontrar un sitio de alivio en el que expresarse. Por todo esto, el acompañamiento psicológico en los mayores busca tanto aportarles sensación de bienestar general como proporcionarles un lugar seguro donde puedan contar su historia y sentirse validados y acompañados. En ambos casos, acompañar, validar y facilitar herramientas adaptadas a la etapa vital de cada ourensano, es clave.

P. ¿Cuáles son los condicionantes a los que se enfrenta la sociedad actual?

R. Vivimos en una sociedad en la que prima la inmediatez y la sobreestimulación. Todo ocurre tan deprisa, que vivimos con una sensación generalizada de hiperexigencia, parece que, si no somos productivos todo el tiempo, no cubrimos las demandas exigidas, no llegamos. A esto se suma la incertidumbre permanente en cuánto a la inestabilidad laboral, los cambios sociales rápidos, la dificultad para planificar a medio plazo, que hace que muchas personas vivan en un estado de alerta continuado. El ritmo acelerado de la sociedad va ligado a la falta de descanso, a una gran presión en el trabajo o en lo académico, dificultades para conciliar y, en definitiva, una vida que casi nadie es capaz de gestionar. Este desgaste sostenido afecta tanto a jóvenes como a adultos, que suelen vivir con la sensación de estar al límite ante cualquier contratiempo. Ante esta realidad, la psicología se vuelve especialmente necesaria. Puede proporcionar herramientas que ayude a la persona a detenerse, ordenar su mundo interno, distinguir lo verdaderamente urgente e importante y darle otro sentido a aquello que es percibido siempre como una amenaza o una carga. Desde terapia, se busca aprender a relativizar, a priorizar y a establecer un ritmo saludable de vida, que es algo que hoy en día es esencial para alcanzar el equilibrio emocional.

P. ¿Cómo ayuda la psicología a recuperarse físicamente a un paciente?

R. Cuando una persona consigue entender su ansiedad, interpretar con certeza lo que le ocurre y regular sus emociones, su cuerpo lo percibe. Notamos cambios en cuanto a que el sistema nervioso se estabiliza, se reduce la tensión muscular, mejora la respiración, mejora la calidad del sueño y comenzamos a recuperar la energía. En muchas ocasiones los síntomas físicos ligados al estrés o al miedo disminuyen o desaparecen cuando la interpretación del estrés o del miedo es otra. En pacientes que sufren enfermedades físicas, procesos de rehabilitación o tratamientos médicos largos, está científicamente demostrado que el acompañamiento psicológico tiene un efecto muy positivo. Ayuda a reducir el miedo y la incertidumbre, se maneja mejor la frustración y favorece que el paciente sea constante y se comprometa con su recuperación, algo que va a influir directamente en el resultado del tratamiento. En definitiva, el bienestar emocional favorece directamente en la recuperación física. Cuando la persona encuentra un espacio de calma y acompañamiento, su organismo puede relajarse y concentrarse en sanar.

P. ¿Cómo deben gestionarse las emociones?

R. La gestión emocional no consiste en evitar lo que sentimos ni tratar que las emociones desaparezcan, sino que debemos aprender a reconocerlas, entender qué nos están diciendo y responder de una manera práctica o funcional. Es un proceso que requiere tiempo, práctica y, sobre todo, un enfoque muy individualizado, ya que cada persona vive y expresa sus emociones de forma muy distinta. En terapia nos focalizamos precisamente eso: ayudar a la persona a reconocer sus propios patrones, entender por qué reacciona, de qué manera lo hace y trabajar las sobre los pensamientos y conductas que están manteniendo su malestar. Lo que pretendemos es identificar qué interpreta la persona ante cada situación, cómo actúa después y qué alternativas podemos construir juntos de forma más equilibrada y con sensación de control.

P. ¿Qué consejos daría para un día a día más estable?

R. Escucha a tu cuerpo: descansa y permítete parar; no normalices el cansancio constante y la constante productividad; establece límites tanto en lo laboral como en lo personal; introduce rutinas sencillas que se conviertan en hábitos saludables: horarios, organización, pequeñas metas, tiempo para ti; minimiza la autoexigencia y la comparación; cuida las relaciones que te hacen sentir bien; practica actividades que te resulten placenteras: deporte, hobbies, paseos, lectura, meditar; pide ayuda cuando sientas que la vida te desborda y que no puedes con todo, no es un signo de debilidad, sino un acto de valentía y responsabilidad.

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