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AVANCES EN SANIDAD
Investigadores del Clínic-Idibaps y del Institute of Cancer Research de Londres han logrado un avance significativo en oncología: descifrar lo que han denominado la “caja negra del cáncer”. El hallazgo se basa en el estudio de la metilación del ADN, un tipo de marca epigenética que no solo regula la actividad de los genes, sino que también registra la trayectoria evolutiva del tumor.
El estudio, publicado en Nature, analizó 2.000 muestras de pacientes con leucemias y linfomas, aunque los científicos creen que la metodología podría aplicarse a cualquier tipo de cáncer, incluidos los tumores sólidos. “Esta herramienta nos permite leer la historia pasada del cáncer: cuándo se originó, a qué velocidad creció y si generó diversidad celular”, explica Iñaki Martín-Subero, coordinador del estudio y jefe del grupo de Epigenómica Biomédica del Idibaps.
Al igual que la caja negra de un avión registra todos los datos del vuelo, estas marcas epigenéticas —conocidas como patrones de metilación fluctuante— revelan la identidad de las células tumorales y cómo han evolucionado con el tiempo. Gracias a modelos matemáticos avanzados y algoritmos bioinformáticos, el equipo desarrolló EVOFLUx, un programa capaz de reconstruir la historia de cada tumor y predecir su comportamiento futuro.
Entre las aplicaciones clínicas potenciales, los investigadores destacan que este método podría anticipar cuándo un cáncer requerirá tratamiento, especialmente en enfermedades como la leucemia linfática crónica, que no siempre necesita intervención inmediata. “Conocer el pasado del tumor permite planificar mejor el tratamiento, ajustar la intensidad y prever su agresividad futura”, subraya Martín-Subero.
El estudio fue posible gracias al apoyo de la Asociación Española Contra el Cáncer, Cancer Research UK, la Fundación La Caixa, el Consejo Europeo de Investigación y los Institutos de Salud de EE. UU. Participaron 21 investigadores de 15 instituciones en cinco países.
Si bien la técnica aún no está disponible para la práctica clínica, los científicos destacan su bajo coste y su potencial para convertirse en una herramienta fundamental para la oncología personalizada. “Nuestro objetivo es que esto no se quede solo en una publicación académica. Queremos que llegue a la práctica clínica y ayude a anticipar la evolución de los tumores”, concluye Martín-Subero.
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