DATOS DE CINCO PAÍSES
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DATOS DE CINCO PAÍSES
El uso a largo plazo de inhibidores de la bomba de protones (IBP), una clase de medicamentos ampliamente utilizados para tratar el reflujo ácido y las úlceras, puede no estar relacionado con un mayor riesgo de desarrollar cáncer gástrico, según descubre un estudio de datos de salud nórdicos publicado por el Instituto Karolinska y el Hospital Universitario Karolinska, de Estocolmo (Suecia), en la revista The BMJ.
Este hallazgo debería ofrecer alivio a los pacientes que necesitan terapia con IBP a largo plazo y resulta valioso para la toma de decisiones clínicas en entornos de atención médica, señalan los investigadores. El temor de que los inhibidores de la bomba de protones puedan provocar cáncer de estómago existe desde la década de 1980. Investigaciones recientes vincularon su uso a un riesgo aproximadamente dos veces mayor, pero la literatura científica se ve obstaculizada por limitaciones metodológicas, lo que hace que esta posible asociación sea incierta.
Para ayudar a aclarar si el uso prolongado de IBP está asociado con un mayor riesgo de cáncer de estómago, los investigadores diseñaron un estudio que realizó amplios esfuerzos para evitar y evaluar debilidades previas. Sus hallazgos se basan en datos de registros de atención médica de los cinco países nórdicos —Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia— durante un período de 26 años, de 1994 a 2020.
Identificaron a 17.232 pacientes con cáncer de estómago (casos) y compararon aleatoriamente a cada uno de ellos por edad, sexo, año calendario y país con 10 participantes sanos (controles) de la población general, alcanzando un total de 172.297 personas.
Luego registraron el uso a largo plazo (más de un año) de inhibidores de la bomba de protones y antagonistas del receptor de histamina-2, excluyendo los 12 meses previos al diagnóstico o a la inclusión en el estudio para evitar una asociación potencialmente falsa.
También se tuvieron en cuenta otros factores de riesgo, como la edad, el sexo, el tratamiento para la erradicación de Helicobacter pylori, la úlcera péptica, enfermedades relacionadas con el tabaquismo y el alcohol, la obesidad, la diabetes tipo 2 y el uso de determinados medicamentos. Tras ajustar todas estas variables, los investigadores no encontraron ninguna asociación entre el uso prolongado de IBP o antagonistas H2 y un mayor riesgo de cáncer gástrico.
Se trata de un estudio observacional, por lo que no pueden extraerse conclusiones definitivas de causa-efecto. A pesar de los amplios esfuerzos realizados, los autores no descartan que factores no medidos, como la dieta o los antecedentes familiares, hayan podido influir en los resultados.
No obstante, subrayan que este estudio multinacional, basado en hasta 26 años de datos de alta calidad, permitió mitigar muchos de los sesgos presentes en investigaciones anteriores. Por ello, concluyen que “los resultados de este estudio no respaldan la hipótesis de que el uso a largo plazo de inhibidores de la bomba de protones esté asociado con un mayor riesgo de adenocarcinoma gástrico”.
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