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ALTAS TEMPERATURAS
La llegada del verano y la aparición de algunos episodios de calor extremo hace que protegerse del sol y de las altas temperaturas sea importante para la salud del cuerpo.
En épocas en las que se pueden llegar a superar los 38 grados se incrementan los golpes de calor, una urgencia médica que puede provocar complicaciones para la salud, algunas leves como ligeras deshidratacion o desmayos, pero otras mucho más graves, como daños cerebrales, fallos multiorgánicos, o en algunos casos extremos incluso la muerte.
Reconocer los síntomas de los golpes de calor a tiempo pueden servir de aviso para poder atajarlos y prevenir reacciones físicas negativas. Entre estos síntomas destacan la fiebre alta, la confusión, o el dolor muscular. Ante la aparición de estas sensaciones en una situación de altas temperaturas, es clave actuar rápido.
El golpe de calor es una emergencia médica definida por la incapacidad del cuerpo para disipar el calor, lo que lleva a una temperatura corporal central superior a los 40 grados centígrados, y a la disfunción del sistema nervioso central. Esta situación puede darse por exposición pasiva al calor, o bien por esfuerzo, como por ejemplo en trabajos de alta carga física a altas temperaturas o ejercicio intenso.
La exposición al calor extremo activa mecanismos de termorregulación en el cuerpo: la vasodilatación periférica y la sudoración, ambos para bajar la temperatura. Sin embargo, si estos mecanismos fallan o no son suficientes, la temperatura corporal aumenta rápidamente, desencadenando daño celular, inflamación sistémica, y disfunción orgánica.
Las principales señales de alarma para recibir una atención médica de emergencia durante una ola de calor son:
El doctor Alberto Kramer Ramos, coordinador del Grupo de Trabajo Urgencias de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), aconseja las siguientes medidas preventivas para evitar un golpe de calor en verano:
Es fundamental que los pacientes, mayores y dependientes estén informados sobre los signos de alarma (sudoración excesiva o ausencia de sudor, sed intensa, dolores musculares, confusión), y sobre cuándo procurarar atención médica.
Además, tanto los cuidadores como los familiares responsables de enfermos, mayores y dependientes deben revisar la medicación que pueda aumentar el riesgo de complicaciones, y considerar ajustes si es posible. En personas vulnerables, es recomendable realizar controles de bienestar frecuentes, además de asegurar el acceso a recursos de enfriamiento y de apoyo social, especialmente durante olas de calor o cortes de energía.
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