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El uso de protector solar es fundamental para proteger la piel de los daños causados por la radiación procedente del sol. Dicha radiación, compuesta a su vez por emisión ultravioleta A (UVA), ultravioleta B (UVB), luz visible y el infrarrojo A, puede causar quemaduras solares, fotosensibilidad y alergias solares a corto plazo, además de envejecimiento prematuro de la piel y en casos graves, cáncer de piel.
Los farmacéuticos hacemos especial hincapié en el uso de la fotoprotección en verano. Se trata de una de las estaciones más esperadas, pero también puede ser una de las más perjudiciales para nuestra piel, si no tomamos las medidas adecuadas. A pesar de que es recomendable proteger la piel durante todo el año, el verano es la época en que la exposición al sol se incrementa con actividades al aire libre, piscina, río, playa, etc. Además, la radiación solar es más intensa en esta época, por lo que el protector solar no solo debemos limitarlo al uso en la playa o la piscina, sino también en actividades cotidianas como caminar o hacer deporte en exteriores. En días nublados, hasta el 80% de rayos UV puede atravesar las nubes.
De manera uniforme por todo el cuerpo, incluyendo orejas, cuello, manos y pies. La cantidad adecuada: un dedo en la calva, dos dedos en el rostro y brazos, y cuatro dedos en espalda, piernas y torso.
La fotoprotección ha de aplicarse quince minutos antes de la exposición solar, repitiendo la acción cada dos horas o después de nadar, sudar o secarse con la toalla. El protector escogido debe ser de nueva adquisición; una vez abiertos, su periodo de validez es de doce meses. Pero el protector solar no debe ser la única acción preventiva para protegernos del sol. Lo complementaremos con el uso de gafas de sol, ropa protectora, sombreros de ala ancha y evitando la exposición al sol en las horas centrales del día, siempre que sea posible.
Algunos medicamentos (fotosensibilazantes) pueden interaccionar con la radiación solar, dando lugar a reacciones de fotosensibilidad o fotoalergia. Ante la exposición solar, estos medicamentos causan una especial sensibilidad en la piel, lo que da lugar a reacciones adversas fotoalérgicas como dermatitis o eccemas, o fototóxicas como quemaduras solares o urticaria.
Existe una gran lista de medicamentos fotosensibilizantes, entre los que figuran anticonceptivos orales, antibióticos, AINES como el ibuprofeno, antiácidos como el omeprazol, corticoides, antidepresivos, anithipertensivos, etc. Es por ello que siempre es recomendable consultar cualquier duda en la farmacia de confianza.
Es muy importante el cuidado de la piel durante la infancia, por lo que no se recomienda la exposición solar en bebés. La piel de un niño presenta una mayor sensibilidad al sol y su exposición temprana contribuye al efecto acumulativo que producen las quemaduras solares; se estima que el 80% de los cánceres de piel podrían evitarse si existiera una adecuada protección solar desde la infancia.
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