Marcos Fernández, optometrista: “La optometría busca garantizar la salud integral del sistema visual”

ENTREVISTA

“En adultos jóvenes es clave vigilar la aparición de miopías progresivas y otros defectos refractivos”

Marcos Fernández, en las instalaciones de Federópticos Óptica Moderna.
Marcos Fernández, en las instalaciones de Federópticos Óptica Moderna.

La visión es una de nuestras herramientas más valiosas, ya que nos permite percibir y navegar el mundo a nuestro alrededor con precisión. Marcos Fernández Novoa, óptico-optometrista y audioprotesista, repasa todas las claves de su profesión, las principales patologías visuales y los cuidados necesarios.

Pregunta. ¿Cuáles son las funciones del óptico-optometrista desde el punto de vista de ofrecer gafas y lentes de contacto?

Respuesta. La optometría no se limita únicamente a la prescripción de gafas o lentes de contacto, sino que busca garantizar la salud integral del sistema visual. A través de una exploración clínica rigurosa, se determina la graduación adecuada y se descartan patologías que puedan estar enmascaradas tras un defecto refractivo. El uso de gafas o lentes de contacto es, en definitiva, una herramienta para mejorar la calidad visual del paciente, pero siempre dentro de un enfoque sanitario más amplio de prevención y cuidado ocular.

P. ¿Cuáles son las dolencias oculares más comunes entre los ourensanos?

R. En Ourense observamos con frecuencia casos de miopía, hipermetropía y astigmatismo, que suelen detectarse desde edades tempranas. A partir de cierta edad, la presbicia es también una consulta habitual. En relación con la salud ocular, son frecuentes el ojo seco, en parte debido al uso intensivo de pantallas, y las conjuntivitis alérgicas. En personas mayores, destacan las cataratas, el glaucoma y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

P. ¿Cómo ha sido la evolución de las lentes/gafas oculares y qué novedades o avances significativos ha habido en los últimos años?

R. En los últimos años se ha producido una auténtica revolución. Las lentes oftálmicas han evolucionado hacia diseños más personalizados, con materiales ultraligeros y tratamientos antirreflejantes, fotocromáticos o de protección frente a la luz azul. En lentes de contacto, los avances en biocompatibilidad y oxigenación han permitido un mayor confort y seguridad, incluso en pacientes con córneas más delicadas. Además, la incorporación de tecnologías digitales facilita una adaptación más precisa a las necesidades visuales de cada persona. Un apartado relevante es el de las lentes oftálmicas y de contacto de control de miopía. Estas soluciones innovadoras están diseñadas no solo para corregir la visión, sino también para frenar la progresión de la miopía en niños y adolescentes, lo que resulta clave para reducir riesgos asociados a una alta miopía en la edad adulta, como el desprendimiento de retina o la degeneración macular. Gracias a estos avances, hoy disponemos de herramientas eficaces para combinar corrección visual y prevención.

P. ¿Qué tipo de afecciones de visión deben valorarse según la edad del paciente?

R. En la infancia es fundamental detectar a tiempo la ambliopía u “ojo vago”, así como defectos refractivos que puedan afectar al aprendizaje escolar. En esta etapa cobra una importancia especial el control de la miopía, ya que actualmente disponemos de lentes oftálmicas y lentes de contacto específicas que ayudan a frenar su progresión, lo cual es decisivo para prevenir complicaciones oculares en la vida adulta. En adultos jóvenes es clave vigilar la aparición de miopías progresivas y otros defectos refractivos. En la edad media suele aparecer la presbicia, que dificulta la visión cercana. A partir de los 60 años, se recomienda un control estrecho para descartar cataratas, glaucoma o degeneración macular, enfermedades cuya detección precoz mejora sustancialmente el pronóstico.

P. ¿Cada cuánto debe revisarse la vista, según la patología?

R. En términos generales, se recomienda una revisión anual. No obstante, la frecuencia puede variar: los niños deben revisarse al menos una vez al año; los adultos jóvenes cada uno o dos años si no presentan patología; y los mayores de 40 años deberían acudir anualmente para descartar glaucoma u otros problemas asociados a la edad. Los pacientes con patologías diagnosticadas, como diabetes o hipertensión ocular, requieren un seguimiento más estrecho según indicación médica.

P. ¿Qué cuidados pueden hacerse a diario para mejorar la salud de la vista?

R. Existen hábitos sencillos que marcan una gran diferencia. Mantener una correcta higiene visual frente a pantallas —siguiendo la regla del 20-20-20: descansar la vista cada 20 minutos mirando 20 segundos a 20 pies (6 metros) de distancia— ayuda a prevenir la fatiga ocular. Una buena hidratación, el uso de lágrimas artificiales en casos de sequedad, una alimentación rica en antioxidantes y omega-3, junto con la protección solar ocular, son medidas muy efectivas.

P. ¿Qué características deben tener unas buenas gafas/lentes de contacto?

R. En el caso de las gafas, es esencial que las lentes estén correctamente adaptadas a la graduación y que cuenten con tratamientos adecuados según el estilo de vida del paciente (antirreflejante, fotocromático, filtro para luz azul, etc.). En cuanto a las lentes de contacto, deben ofrecer alta oxigenación, un material biocompatible y un diseño que se adapte a la morfología ocular del usuario, siempre siguiendo las pautas de higiene indicadas por el especialista.

P. ¿Qué debe tenerse en cuenta a la hora de adquirir unas gafas de sol?

R. Las gafas de sol no son un accesorio estético, sino un elemento de protección ocular. Deben contar con filtros homologados frente a la radiación ultravioleta (UV-A y UV-B) y adaptarse bien al rostro para evitar la entrada lateral de luz. Unas gafas de sol de baja calidad, sin filtro adecuado, pueden resultar más dañinas que no llevar ninguna, ya que la pupila se dilata y permite mayor entrada de radiación nociva.

P. ¿En cuanto a los niños, hay que tener alguna precaución tanto a la hora de usar gafas graduadas como gafas de sol?

R. En los niños la prevención es fundamental. Las gafas graduadas deben revisarse periódicamente, ya que su graduación puede variar rápidamente en etapas de crecimiento. Es importante además que las monturas sean cómodas y resistentes. Respecto a las gafas de sol, es recomendable que las usen desde edades tempranas, siempre con lentes homologadas, porque sus ojos son más sensibles a la radiación ultravioleta que los de los adultos.

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